En resumen
- Quién: Grigori Rasputín, un campesino de Siberia que se presentaba como hombre santo y curandero, y que llegó a ser el consejero más cercano de la familia del último zar de Rusia.
- Por qué era tan poderoso: la zarina creía que solo él podía aliviar la enfermedad de su hijo, el heredero Alexis, que tenía hemofilia.
- Su muerte: lo asesinaron unos nobles en el palacio del príncipe Félix Yusúpov, en San Petersburgo, el 30 de diciembre de 1916.
- La leyenda y la verdad: el príncipe contó que Rasputín sobrevivió al veneno y a varios disparos. La autopsia no encontró veneno, y una foto muestra un disparo a quemarropa en la frente que lo mató en el acto.
Un campesino de Siberia
Grigori Rasputín nació en 1869 en Pokróvskoye, un pueblo junto al río Turá, en Siberia, hijo de un campesino pobre. A los 18 años se casó con una mujer del lugar, Praskovia, y tuvieron siete hijos, de los que solo tres llegaron a adultos.
En 1897, durante una peregrinación a un monasterio, vivió una conversión religiosa. Desde entonces se le conoció como peregrino o como «monje», aunque nunca tuvo ningún cargo en la Iglesia ortodoxa. Se le atribuían poderes de curación y de profecía. En 1903 viajó por primera vez a San Petersburgo, la capital de Rusia, y allí se ganó la confianza de personajes importantes de la Iglesia y de la alta sociedad.
El zar, la zarina y el heredero enfermo
En noviembre de 1905, Rasputín conoció al zar Nicolás II y a su esposa, la zarina Alejandra. La familia tenía un secreto doloroso: su único hijo varón, el heredero Alexis, sufría hemofilia, una enfermedad en la que la sangre no coagula bien y cualquier golpe puede provocar una hemorragia grave.
Rasputín parecía conseguir lo que los médicos no lograban: cuando él estaba, el niño mejoraba. Hoy se proponen dos explicaciones sin nada de milagroso. La primera, que Rasputín tranquilizaba a la madre, y esa calma llegaba al niño. La segunda, que insistía en que los médicos no molestaran demasiado a Alexis. Entre otras cosas, le daban aspirina, que entonces se usaba para todo y que, sin que lo supieran, hace la sangre más líquida y empeora las hemorragias.
La zarina creía firmemente en sus poderes, y con los años Rasputín empezó a opinar sobre política y a recomendar ministros. Su vida fuera del palacio era otra cosa: bebía mucho y tenía fama de mujeriego. Por toda Rusia corrían rumores, sin pruebas, de que era el amante de la zarina o un espía de Alemania, contra la que Rusia luchaba en la Primera Guerra Mundial.
La conspiración
Un grupo de nobles decidió que Rasputín era un peligro para la monarquía y que había que eliminarlo. Los dirigía el príncipe Félix Yusúpov, uno de los hombres más ricos de Rusia y casado con Irina, sobrina del zar. Entre los conjurados estaban el gran duque Dmitri, primo del zar, Purishkévich y un médico, el doctor Lazovert.
La noche del 30 de diciembre de 1916 (el 17 de diciembre según el calendario que usaba entonces Rusia), Yusúpov invitó a Rasputín a su palacio del río Moika, con la excusa de que conociera a su esposa. Irina, en realidad, estaba de viaje.
La leyenda: el hombre que no quería morir
La versión más famosa es la que Yusúpov contó en sus memorias, publicadas en 1928:
- En el sótano del palacio, le sirvieron a Rasputín pasteles y vino con cianuro. No le hizo nada.
- Desesperado, Yusúpov le disparó con un revólver. Rasputín cayó, y el médico lo dio por muerto.
- Pero se levantó, atacó al príncipe y huyó al patio, donde Purishkévich le disparó dos veces más.
- Después lo golpearon, lo envolvieron en una cortina y lo arrojaron desde un puente a un río helado. Según la leyenda, había agua en sus pulmones: había muerto ahogado.
Yusúpov escribió que en aquel «demonio» había «algo espantoso y monstruoso en su diabólica negativa a morir». La historia era tan buena que llegó al cine y hasta a una canción de música disco de los años 70.
Lo que dicen las pruebas
El cuerpo apareció en el río unos días después. El informe original de la autopsia no se conserva, pero sí se conocen sus conclusiones, y no se parecen a la leyenda:
- No había veneno. El forense escribió que el examen «no revela rastro de veneno». El propio médico de los conjurados contó después que, en el último momento, no se atrevió a echarlo.
- A Rasputín no le gustaban los dulces. Su hija María escribió en 1929 que su padre nunca se habría comido una bandeja de pasteles.
- Un disparo en la frente. Hay una foto del cadáver con una herida de bala en el centro de la frente. En 2024, el patólogo forense Roger Byard, de la Universidad de Adelaida (Australia), la estudió: es un disparo con el cañón pegado a la piel, que lo habría matado en el acto. El forense de 1916 ya había escrito que le habían apoyado un arma en la frente.
Eso tiene dos consecuencias. Rasputín ya estaba muerto cuando lo tiraron al río, así que no murió ahogado. Y la historia del hombre que huye por el patio mientras le disparan de lejos no encaja con un disparo a quemarropa en la frente. Para Byard, la versión más sencilla es esta: cuando Rasputín llegó al palacio aquella noche, lo mataron de un tiro en la cabeza.
Lo que no se sabe
No se sabe con certeza quién hizo el disparo de la frente. Algunos autores sostienen que intervino un agente del servicio secreto británico, porque Rasputín se oponía a la guerra con Alemania, pero Byard recuerda que la foto no demuestra quién disparó. Tampoco se sabe por qué Yusúpov adornó tanto la historia, aunque se ha dicho que quería convertir el crimen en una lucha épica entre el bien y el mal para vender su libro y quedar como un héroe.
Lo que vino después
Los conjurados creían que matar a Rasputín salvaría a la monarquía. Pasó lo contrario: el crimen aceleró la revolución que ya se preparaba. En julio de 1918, solo 19 meses después, los bolcheviques fusilaron a Nicolás II, a Alejandra y a sus cinco hijos, también al pequeño Alexis.
Durante un siglo, Rasputín fue el «monje loco» al que nada podía matar. La ciencia forense lo ha devuelto a lo que probablemente fue: un hombre asesinado de un tiro en una noche de invierno, y convertido en leyenda por el mismo que lo mató. No es el único caso en que la versión contada por los protagonistas resultó muy distinta de la real: pasó también con la Operación Carne Picada, aunque allí el engaño fue a propósito.
Fuentes y referencias
- Roger W. Byard, Forensic Science, Medicine and Pathology (2024). The death of Rasputin—A forensic evaluation. Vida de Rasputín, la hemofilia de Alexis, la versión de Yusúpov, las conclusiones de la autopsia, la foto del disparo en la frente y sus consecuencias.
- Smithsonian Magazine (2016, actualizado en 2024). The Murder of Rasputin, 100 Years Later. Pokróvskoye, su familia, la aspirina, la conspiración, las memorias de 1928, el libro de su hija María y el destierro de Yusúpov y Dmitri.
Preguntas frecuentes
¿Cómo murió Rasputín?
Lo asesinaron unos nobles en el palacio del príncipe Yusúpov, en San Petersburgo, el 30 de diciembre de 1916. Según el estudio forense de una foto de la autopsia, lo mató un disparo a quemarropa en la frente, antes de que arrojaran su cuerpo al río.
¿Es verdad que Rasputín sobrevivió al veneno?
No hay pruebas de que lo envenenaran. La autopsia no encontró veneno, el médico de los conjurados dijo que al final no lo echó, y su hija contó que no comía dulces. La historia viene de las memorias de Yusúpov, publicadas en 1928.
¿Por qué Rasputín tenía tanto poder?
Porque la zarina Alejandra creía que solo él podía aliviar la hemofilia de su hijo Alexis, el heredero del trono. Con esa confianza, llegó a influir en la política y en el nombramiento de ministros.



