En resumen
- Qué: el Mary Celeste, un velero que salió de Nueva York en noviembre de 1872 con 10 personas a bordo y un cargamento de alcohol para Italia.
- El misterio: el 5 de diciembre otro barco lo encontró navegando solo cerca de las Azores. No había nadie, pero el barco podía navegar, la carga estaba casi intacta y había comida para seis meses.
- Lo que falta: el único bote salvavidas. Nunca se volvió a saber de ninguno de los diez.
- La explicación más probable: el capitán creyó que el barco se hundía y lo abandonó cerca de tierra. Pero no hay pruebas definitivas.
Un barco con mala suerte desde el principio
El barco se construyó en 1861 en Nueva Escocia (Canadá) y se llamó al principio Amazon. Tuvo mala suerte desde el primer viaje: su capitán enfermó de neumonía y murió, y en 1867 el barco encalló en la costa de Canadá. Lo compró un estadounidense, lo reparó y le cambió el nombre: desde entonces fue el Mary Celeste.
El 7 de noviembre de 1872 salió de Nueva York rumbo a Génova (Italia) con 1.701 barriles de alcohol industrial. Al mando iba el capitán Benjamin Spooner Briggs, un marino con experiencia y respetado. Viajaban también su esposa, Sarah, su hija Sophia, de 2 años, y siete marineros. Su otro hijo, Arthur, de 7 años, se había quedado en casa para ir a la escuela.
¿Qué encontraron a bordo?
El 5 de diciembre de 1872, a unas 400 millas al este de las islas Azores, la tripulación del bergantín Dei Gratia vio un barco que navegaba sin rumbo. Su capitán, David Morehouse, lo reconoció: era el Mary Celeste, que había salido de Nueva York ocho días antes que él y ya debería estar en Italia.
Mandó a varios hombres a bordo. Esto es lo que encontraron:
- Nadie. Ni el capitán, ni su familia, ni los marineros.
- El único bote salvavidas no estaba.
- Una de las dos bombas de achicar agua estaba desmontada, y había algo más de un metro de agua en el fondo del barco: no tanto como para hundirlo.
- La carga estaba casi intacta, y había comida y agua para seis meses.
- Las cosas de los marineros seguían en sus camarotes, y las cartas de navegación estaban revueltas.
La última anotación en el cuaderno del barco era del 25 de noviembre, a las 5 de la mañana: el Mary Celeste estaba a la vista de Santa María, una de las islas Azores. Diez días después lo encontraron a cientos de millas de allí, navegando solo.
El juicio de Gibraltar
Los marineros del Dei Gratia llevaron el Mary Celeste hasta Gibraltar, a unas 800 millas. Allí, un tribunal británico tenía que decidir cuánto les pagaba el seguro por salvar el barco. Pero el fiscal, Frederick Solly-Flood, sospechó un crimen: quizá un motín, quizá los propios salvadores.
Después de más de tres meses, el tribunal no encontró ninguna prueba de crimen. Aun así, a los marineros del Dei Gratia solo les pagaron una sexta parte de lo que valían el barco y la carga, una señal de que las autoridades no se fiaron del todo.
Lo que casi seguro no pasó
Con los años se propusieron todo tipo de explicaciones. La mayoría no se sostienen:
- Piratas: no se habrían dejado la carga ni las cosas de valor.
- Un motín de marineros borrachos: no hay rastros de violencia, y la documentalista Anne MacGregor, que investigó el caso, lo consideró muy poco probable tras hablar con descendientes de la tripulación.
- Una explosión de vapores de alcohol: la escotilla principal estaba cerrada y nadie notó olor. Los 9 barriles vacíos eran de roble rojo, una madera más porosa que gotea más que la de los demás.
- Monstruos marinos: sin comentarios.
¿Qué pasó entonces? La explicación más probable
En 2007, la investigación de MacGregor, con el oceanógrafo Phil Richardson, reconstruyó el viaje con datos del tiempo y del mar de aquellos días. Llegaron a dos conclusiones:
- El barco pudo perfectamente navegar solo desde las Azores hasta donde lo encontraron.
- Por un fallo del reloj de navegación, el capitán creía estar unas 120 millas más al oeste de donde estaba. Por sus cuentas, debía haber visto tierra tres días antes.
A eso se suman la bomba desmontada y la vara para medir el agua, que apareció en cubierta. Juntas apuntan a que el capitán Briggs creyó que el barco hacía agua y se iba a hundir. Al ver tierra cerca, la isla de Santa María, habría ordenado subir a todos al bote salvavidas. El barco, que no se hundía, siguió navegando sin ellos. Y el pequeño bote, en el océano, se perdió.
Lo que no se sabe
Esa explicación encaja con los hechos, pero nadie lo puede demostrar: no hubo supervivientes ni se encontró el bote. Tampoco se sabe qué fue exactamente lo que asustó al capitán. Y el cuaderno de bitácora original se perdió hacia 1885: lo que sabemos de sus últimas páginas viene de las notas que tomó el fiscal de Gibraltar.
Más de 150 años después, el Mary Celeste sigue siendo el barco fantasma más famoso del mundo. No por monstruos ni maldiciones, sino por algo más inquietante: diez personas que dejaron un barco que no se hundía, y desaparecieron para siempre.
Fuentes y referencias
- Encyclopaedia Britannica. Mary Celeste. Construcción en 1861, viaje, hallazgo del 5 de diciembre de 1872, juicio de Gibraltar, cuento de Conan Doyle y teoría más probable.
- Jess Blumberg, Smithsonian Magazine (2007). Abandoned Ship: The Mary Celeste. Lo que se encontró a bordo, Solly-Flood, la investigación de Anne MacGregor y Phil Richardson, el reloj y las 120 millas.
- Smithsonian Magazine (2024). An Abandoned Merchant Ship Was Discovered Floating in the Atlantic in 1872.
Preguntas frecuentes
¿Qué le pasó a la tripulación del Mary Celeste?
No se sabe. Ninguna de las diez personas apareció nunca. La explicación más probable es que el capitán creyó que el barco se hundía y lo abandonó en el bote salvavidas cerca de las Azores, y que el bote se perdió en el mar.
¿Cuántas personas iban en el Mary Celeste?
Diez: el capitán Benjamin Briggs, su esposa Sarah, su hija Sophia, de 2 años, y siete marineros.
¿Por qué el Mary Celeste es tan famoso?
Porque el barco apareció en buen estado, con la carga y comida para seis meses, pero sin nadie a bordo. Y porque en 1884 Arthur Conan Doyle publicó un cuento inventado sobre él que lo convirtió en leyenda.



