En resumen
- Quiénes: las aviadoras del regimiento 588 de bombardeo nocturno de la Unión Soviética, formado solo por mujeres.
- Qué hacían: bombardeaban de noche las posiciones alemanas en biplanos Po-2, de madera y tela, sin radio ni paracaídas.
- Su truco: apagaban el motor cerca del objetivo y bajaban planeando en silencio. Los alemanes solo oían un silbido, «como la escoba de una bruja».
- Su balance: más de 24.000 misiones. Murieron 32 aviadoras, y 24 recibieron el título de Heroína de la Unión Soviética.
La mujer que convenció a Stalin
Todo empezó con Marina Raskova, una de las aviadoras más famosas de la Unión Soviética. En 1938 había participado en el vuelo del Ródina («Patria»), con dos compañeras: más de 5.600 kilómetros de Moscú al extremo oriente de Siberia, un récord de distancia para mujeres. Según el Museo del Aire y del Espacio Smithsonian, en aquel vuelo hubo un momento en que el avión pesaba demasiado, y Raskova saltó en paracaídas para que las otras dos pudieran terminarlo.
En 1941, Alemania invadió la Unión Soviética. Raskova insistió una y otra vez ante Stalin para que dejara a las mujeres combatir en el aire. Y en octubre de 1941 lo consiguió: se crearon tres regimientos de aviación formados por mujeres. Uno de cazas, uno de bombarderos y un tercero de bombardeo nocturno, el 588. Este último fue el único que siguió siendo solo de mujeres durante toda la guerra.
Un avión de madera y tela
Al regimiento 588 le dieron el avión que nadie quería: el Polikarpov Po-2, un biplano pensado para enseñar a volar y para fumigar campos. Según el Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial de Estados Unidos, estaba hecho de madera y tela, cargado no pasaba de unos 95 kilómetros por hora, no tenía radio ni instrumentos modernos, y solo podía llevar dos bombas.
Las tripulaciones eran de dos mujeres: una piloto y una navegante, sentadas en la cabina abierta, al aire libre. Tampoco llevaban paracaídas: pesaban demasiado y volaban tan bajo que no habría dado tiempo a abrirlos.
Y aquel avión ardía con una facilidad terrible. Una antigua piloto lo describió así: «Un impacto directo, y se incendiaba y se quemaba entero en el aire… Como una cerilla».
Apagar el motor
Pero aquel avión tan frágil tenía sus ventajas. Los cazas alemanes eran entre tres y seis veces más rápidos, y según el Smithsonian eso les hacía difícil interceptarlo. Volaba bajo y podía aterrizar casi en cualquier parte.
Y las aviadoras encontraron su mejor arma: el silencio. Al acercarse al objetivo, cada piloto apagaba el motor y bajaba planeando, sin hacer ruido, hasta soltar las bombas. Muchas veces iban por parejas: mientras un avión atraía los reflectores y los disparos, el otro se acercaba en silencio por detrás y bombardeaba.
Lo único que oían los soldados alemanes era un silbido. Decían que sonaba como la escoba de una bruja. Y empezaron a llamarlas die Nachthexen: las brujas de la noche.
Noche tras noche
No buscaban solo destruir. Destruían vías de tren, depósitos de combustible y almacenes, pero uno de sus objetivos principales era no dejar dormir al enemigo: que los soldados alemanes pasaran las noches en vela, esperando el silbido de la siguiente bruja.
En febrero de 1943, por su valor, el regimiento recibió el título de «Guardia» y pasó a llamarse 46.º Regimiento de Guardias de Bombardeo Nocturno «Tamán». Al terminar la guerra habían hecho más de 24.000 misiones.
El precio fue alto: según el Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial, murieron 32 aviadoras. Y si caían en manos del enemigo, el peligro no terminaba ahí: en la Unión Soviética, quien era capturado podía ser castigado como traidor, incluso con la muerte.
Lo que no se sabe
Las cifras cambian según la fuente: hay quien habla de 23.000 misiones y quien de más de 24.000. Tampoco está claro de dónde viene exactamente el apodo: unos dicen que era el silbido del avión planeando y otros, el ruido de las bombas al caer. Y muchas historias sobre ellas se contaron años después, en entrevistas, cuando ya eran mayores.
Lo que vino después
De sus aviadoras, 18 pilotos y 6 navegantes recibieron el título de Heroína de la Unión Soviética, la mayor condecoración del país. Pero al terminar la guerra, el regimiento se disolvió, y a casi todas se les cerró la puerta de la aviación militar.
Según el Smithsonian, durante años recibieron muy poco reconocimiento, y las supervivientes se reunían cada año en Moscú, junto al teatro Bolshói. En Rusia, las mujeres no pudieron volver a formarse como pilotos de caza hasta 2017.
Si te gustan las historias de valor en la guerra, lee también la de Desmond Doss, el soldado que salvó a 75 hombres sin disparar un tiro, o la de Simo Häyhä, el francotirador al que llamaban «la muerte blanca».
Fuentes y referencias
- The National WWII Museum. Night Witches: The Soviet Women Pilots Who Terrified Nazi Soldiers. Los tres regimientos, el Po-2, la táctica, las salidas por noche, las 24.000 misiones, las 32 muertas, las Heroínas y la cita de «como una cerilla».
- Smithsonian National Air and Space Museum. Night Witches: Soviet Women Who Flew Combat Missions in WWII. Marina Raskova y el vuelo del Ródina, la edad de las aviadoras, el origen del apodo y lo que pasó después de la guerra.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes eran las Brujas de la Noche?
Las aviadoras del regimiento 588 de bombardeo nocturno de la Unión Soviética, formado solo por mujeres, que bombardeaban de noche a los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.
¿Por qué las llamaban Brujas de la Noche?
Porque apagaban el motor al acercarse y bajaban planeando. Los soldados alemanes solo oían un silbido que les recordaba a la escoba de una bruja, y las llamaron «die Nachthexen».
¿Cuántas misiones hicieron las Brujas de la Noche?
Más de 24.000, según el Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial de Estados Unidos. Murieron 32 aviadoras.



