En resumen
- Quién: Francisco «Pancho» Villa (1878-1923), el general de la División del Norte, uno de los grandes protagonistas de la Revolución mexicana.
- Qué pasó: lo mataron en una emboscada en Parral (Chihuahua) el 20 de julio de 1923. Tres años después, la madrugada del 6 de febrero de 1926, unos hombres abrieron su tumba y se llevaron su cabeza.
- Quién lo hizo: uno de los implicados contó, décadas después, que fueron soldados por orden del jefe militar de Parral. La policía también detuvo a un mercenario estadounidense, que quedó libre por falta de pruebas.
- Por qué importa: la cabeza nunca se ha encontrado, y los huesos que se llevaron en 1976 al Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México, tampoco están libres de dudas.
«Con esta voy a pagar yo»
El 15 de marzo de 1920, en La Estancia (Durango), los hombres de Villa fusilaron a medio centenar de campesinos. Entre los que sobrevivieron estaba una mujer, Guadalupe Evans, que se acercó al general y le gritó asesino e ingrato: años antes, cuando él llegó herido y hambriento a su pueblo, ella y su marido lo habían curado y alimentado.
Según contó un testigo, Baltazar Mireles, Villa se quedó un rato pensativo y luego le respondió señalándose la cabeza: «Mire, señora, es Revolución, y aquí todos vamos a morir. Con esta voy a pagar yo». Nadie podía imaginar entonces hasta qué punto esa frase iba a ser literal.
Quién era Pancho Villa
Se llamaba Doroteo Arango Arámbula y nació el 5 de junio de 1878 en el rancho de La Coyotada, en San Juan del Río (Durango). Era hijo de peones del campo, apenas pudo ir a la escuela y desde niño trabajó para ayudar a su familia. De joven se puso fuera de la ley, vivió como bandido, cambió su nombre por el de Francisco Villa y en 1910 se unió a la Revolución.
Con los años levantó la División del Norte, uno de los ejércitos más poderosos de la historia del continente, que fue clave para derrotar al dictador Victoriano Huerta. En diciembre de 1914 entró en la Ciudad de México y se reunió con Emiliano Zapata: los dos llegaron juntos al Palacio Nacional. Para muchos fue un héroe del pueblo; para otros, un hombre cruel. Las dos imágenes conviven todavía hoy en México.
La emboscada de Parral (1923)
Tras retirarse de la guerra, Villa vivía en el norte del país. El 20 de julio de 1923, cuando volvía en su automóvil por las calles de Hidalgo del Parral (Chihuahua), un grupo de tiradores lo esperaba escondido y lo mató a balazos. El INAH lo describe como un asesinato «a traición», en una celada.
Al día siguiente, tras la misa y los honores del Ejército, lo enterraron en el cementerio de Parral, en la fosa número 632 de la sección novena. Allí quedó, sin cruz y sin nombre en la lápida.
La noche del 6 de febrero de 1926
Al amanecer del 6 de febrero de 1926, el sepulturero del panteón de Parral, Juan Amparán, encontró la tumba de Villa abierta y el cadáver sin cabeza.
Lo que pasó esa madrugada se conoce sobre todo por la reconstrucción que publicó en 1971 el periodista Víctor Ceja Reyes en su libro Yo decapité a Pancho Villa, para el que habló con algunos de los implicados. Según ese relato, un cabo y varios soldados del 11.º Batallón saltaron la barda del cementerio con dos barretas y una pala, sacaron el ataúd y cortaron la cabeza del cuerpo, mientras otros militares vigilaban las cuatro esquinas del panteón. La operación la habría dirigido el capitán José Elpidio Garcilazo, por orden del jefe de la guarnición de Parral, el general Francisco Durazo Ruiz. La cabeza, envuelta en una camisa, se entregó enseguida a sus superiores.
El sospechoso estadounidense
En los días siguientes, las autoridades mexicanas detuvieron a Emil Holmdahl, un soldado de fortuna estadounidense que había combatido en la Revolución y al que habían visto cerca de la tumba. Holmdahl negó tener nada que ver y quedó libre por falta de pruebas. Nunca se le pudo acusar de nada.
Las leyendas: un circo, un museo y Yale
Como nadie sabía dónde estaba la cabeza, empezaron a circular toda clase de historias. Se dijo que la exhibieron en el circo Ringling Brothers en 1929; que pasó por las manos de un anticuario de Iowa; que se enseñaba en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York; que se la llevó un general para estudiarla, o que Holmdahl la vendió a Skull and Bones, la sociedad secreta de la Universidad de Yale. Hay quien incluso la relaciona con Prescott Bush, abuelo del presidente George W. Bush, que perteneció a esa sociedad.
Ninguna de estas historias se ha podido demostrar. Son leyendas que se repiten desde hace casi un siglo, sin un solo documento que las respalde.
La versión de los implicados: una caja junto al camino
Lo más cercano a una respuesta lo dio el propio capitán Garcilazo a Ceja Reyes. Según su relato, la cabeza estuvo escondida debajo de la cama del general Durazo hasta que este, pálido y alterado, ordenó deshacerse de ella cuanto antes. Un cabo la metió en una caja hecha con la madera de los cajones de cartuchos y la enterró en pleno campo, cerca del rancho El Cairo, junto a la vieja carretera que unía Parral con Jiménez.
Hay otra versión, también recogida por Ceja Reyes: que el chofer del general llevó la cabeza para entregarla a Holmdahl, pero que, como solo le pagaron una parte de lo acordado, volvió con ella a casa de Durazo. Ninguna de las dos se ha podido comprobar, y la caja nunca se ha encontrado. Tampoco se sabe para qué la querían.
1976: unos huesos que no cuadran
Después de la profanación, el cuerpo sin cabeza se volvió a enterrar en otra tumba del mismo cementerio, más honda y con una losa más ancha, para que nadie pudiera abrirla otra vez.
En noviembre de 1976, por un decreto del presidente Luis Echeverría, se exhumaron los restos atribuidos a Villa para llevarlos al Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México. El acta del notario dejó constancia de lo que salió de la fosa: trozos de un fémur, de una tibia, de costillas y vértebras, una pelvis, herrajes y restos de madera del ataúd. Todo se guardó en dos cajas y viajó a la capital.
Pronto surgieron las dudas. El notario anotó que la pelvis parecía de una mujer, y otros testigos dijeron que los herrajes del ataúd eran de después de 1923. Hoy, un siglo después del robo, ni la cabeza ha aparecido ni hay certeza de que los huesos del Monumento sean los de Villa.
Lo que no se sabe
- Por qué se llevaron la cabeza. Ninguna de las explicaciones (venderla, estudiarla, una venganza) tiene pruebas.
- Dónde está. Si el relato del capitán Garcilazo es cierto, sigue enterrada en algún lugar junto al camino de Parral a Jiménez. Nunca se ha encontrado.
- Sus últimas palabras. Se cuenta que dijo «No dejen que esto acabe así. Cuenten que dije algo», pero es una frase que se repite sin fuente segura.
- Los huesos del Monumento. No se ha publicado ningún estudio que confirme que son de Villa.
Si te interesan las muertes que se convirtieron en leyenda, lee también cómo murió de verdad Rasputín. Y si quieres otra historia de México, aquí tienes la Batalla de Puebla del 5 de mayo.
Fuentes y referencias
- Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Boletín n.º 382 (19 de junio de 2023). Emiten estampilla postal por el centenario luctuoso del general Francisco Villa. Su nombre (Doroteo Arango Arámbula), su nacimiento el 5 de junio de 1878 en La Coyotada (Durango), su vida de bandido, la División del Norte y su muerte en una celada en Parral el 20 de julio de 1923.
- INAH, Boletín n.º 429 (5 de julio de 2023). Dedican exposición temporal y proyección fílmica a la vida y obra de Francisco Villa. Su estancia en la Ciudad de México en diciembre de 1914, el encuentro con Zapata y la entrada en el Palacio Nacional.
- Reidezel Mendoza S., en Excélsior (6 de febrero de 2026). La cabeza perdida de Pancho Villa, un misterio que cumple un siglo. La escena de La Estancia (1920), el entierro en la fosa 632, el hallazgo del sepulturero Juan Amparán, la reconstrucción de Víctor Ceja Reyes (1971), los nombres de los militares, las leyendas, la caja enterrada cerca del rancho El Cairo, el nuevo entierro y la exhumación de 1976 con las dudas del notario.
- Logan DeLoye, en Mental Floss (6 de octubre de 2026). The Mysterious Case of Pancho Villa’s Missing Skull. La detención de Emil Holmdahl y su puesta en libertad por falta de pruebas, el rumor de Prescott Bush y Skull and Bones, y las supuestas últimas palabras de Villa.
Preguntas frecuentes
¿Quién robó la cabeza de Pancho Villa?
No se sabe con certeza. Uno de los implicados, el capitán José Elpidio Garcilazo, contó al periodista Víctor Ceja Reyes que la sacaron unos soldados por orden del general Francisco Durazo, jefe militar de Parral. La policía también detuvo a un mercenario estadounidense, Emil Holmdahl, pero quedó libre por falta de pruebas.
¿Dónde está la cabeza de Pancho Villa?
Nunca ha aparecido. Según el relato de Garcilazo, se enterró en una caja de madera junto a la vieja carretera de Parral a Jiménez, en Chihuahua. Las historias de que acabó en un circo, en un museo de Nueva York o en la sociedad Skull and Bones de Yale no tienen ninguna prueba.
¿Los restos de Pancho Villa están en el Monumento a la Revolución?
Allí se llevaron en 1976 los huesos atribuidos a Villa, sin la cabeza. Pero el notario que dio fe de la exhumación anotó que la pelvis parecía de una mujer, y otros testigos dijeron que el ataúd era de después de 1923, así que existen dudas de que sean los suyos.



