En resumen
- Qué son: unas 8.000 estatuas de soldados de barro de tamaño real, con caballos y carros, enterradas junto a la tumba del primer emperador de China.
- Quién las mandó hacer: Qin Shi Huang, el emperador que unificó China en el año 221 antes de Cristo y murió en el 210.
- Cómo se encontraron: en marzo de 1974, unos campesinos que cavaban un pozo cerca de Xi'an.
- El misterio: la tumba del emperador nunca se ha abierto. Según un historiador antiguo, dentro hay ríos de mercurio. Y en el suelo de encima se ha medido mercurio de verdad.
Un pozo en plena sequía
En marzo de 1974, cerca de la ciudad de Xi'an, en el centro de China, hacía tiempo que no llovía. Un campesino llamado Yang Zhifa y los demás hombres de su grupo de trabajo decidieron cavar un pozo para regar los campos.
Al principio sacaron trozos de barro cocido, y pensaron que habían dado con un viejo horno de alfarería. Pero siguieron cavando. Según contó el propio Yang a la agencia suiza Swissinfo, primero apareció el cuello de una estatua sin cabeza, hueco por dentro, con una abertura del tamaño de un cuenco. Luego los hombros. Luego el cuerpo entero.
No era un horno. Era el techo de una fosa enorme. Y debajo había un ejército.
Un ejército para la otra vida
Las estatuas tenían más de 2.200 años. Las había mandado hacer Qin Shi Huang, el primer emperador de China, que unificó el país en el año 221 antes de Cristo. Era su ejército para la otra vida: soldados para protegerlo después de muerto.
Según Swissinfo, se calcula que son unas 8.000 estatuas, aunque en 2013 solo se habían desenterrado unas 1.500. Hay soldados, caballos y carros, colocados en formación de batalla.
Y lo más impresionante es que no son todos iguales. Según National Geographic, los artesanos usaban unas cuantas decenas de moldes para las caras, y luego les añadían detalles a mano, eligiendo entre distintos peinados, orejas, cejas, bigotes y barbas. Así, aunque se hicieran casi en serie, cada soldado parece una persona distinta.
El ejército que perdió sus colores
Hoy imaginamos a los guerreros de color barro. Pero no eran así. Según National Geographic, estaban pintados con colores intensos: rojo y verde, morado y amarillo.
¿Qué pasó con esos colores? Que el aire los destruye. Según National Geographic, al sacar una figura de la tierra, la laca que hay bajo la pintura empieza a rizarse a los 15 segundos y se desprende en solo cuatro minutos. En las primeras excavaciones, los arqueólogos veían, sin poder hacer nada, cómo los colores se deshacían en el aire seco de Xi'an.
Con el tiempo, junto a expertos de la Oficina de Conservación del Estado de Baviera, en Alemania, desarrollaron un producto para proteger la pintura al sacarla. Pero la mayor parte del color ya se había perdido.
La tumba que nadie ha abierto
Los guerreros son solo una parte. Según National Geographic, el conjunto funerario del emperador ocupa unos 90 kilómetros cuadrados, y se ha excavado menos del uno por ciento.
En el centro hay una gran colina artificial. Debajo está la cámara donde fue enterrado Qin Shi Huang. Y nunca se ha abierto.
Hace más de dos mil años, el historiador chino Sima Qian escribió cómo era por dentro. Según un estudio científico publicado en 2020 en la revista Scientific Reports, contó que la cámara tenía grandes cantidades de mercurio líquido, que formaba ríos y lagos sobre un gran mapa de China.
¿Era una leyenda? Los científicos fueron a medirlo. Y en la tierra de la colina encontraron mucho más mercurio del normal. El estudio de 2020, con un radar láser, detectó además vapor de mercurio en el aire por encima de la tumba, justo en los mismos puntos. Según sus cálculos, en 2.200 años podría haberse escapado alrededor de una tonelada de mercurio por grietas naturales.
Lo que no se sabe
No se sabe qué hay exactamente dentro de la tumba del emperador, porque nunca se ha abierto. El mercurio medido encaja con el relato de Sima Qian, pero no demuestra cómo es la cámara por dentro. Tampoco se sabe cuántos guerreros quedan por desenterrar: los 8.000 son una estimación.
Lo que espera bajo la colina
La tumba sigue cerrada. Y lo que pasó con los colores de los guerreros es un buen aviso de por qué hay que tener paciencia: lo que se saca de la tierra puede perderse en minutos si no se sabe protegerlo.
Mientras tanto, el pozo que Yang Zhifa nunca terminó se convirtió en uno de los mayores descubrimientos de la arqueología. Según Swissinfo, el museo de los guerreros ingresa unos 480 millones de yuanes al año.
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Fuentes y referencias
- Swissinfo (15 de marzo de 2013). The man who dug a well and found an army. El hallazgo contado por Yang Zhifa, lo que le pagaron, su trabajo en el museo y el número de estatuas.
- National Geographic. Terra-Cotta Warriors in Color. Los colores, los 15 segundos y los cuatro minutos, la conservación, los moldes de las caras y el tamaño del conjunto funerario.
- Scientific Reports (2020). Mercury as a Geophysical Tracer Gas – Emissions from the Emperor Qin Tomb in Xi'an Studied by Laser Radar. El relato de Sima Qian, el mercurio del suelo y del aire y la tumba sin abrir.
Preguntas frecuentes
¿Quién encontró los guerreros de terracota?
Un grupo de campesinos, entre ellos Yang Zhifa, que cavaba un pozo cerca de Xi'an, en China, en marzo de 1974.
¿Cuántos guerreros de terracota hay?
Se calcula que unas 8.000 estatuas, con caballos y carros. Solo una parte se ha desenterrado.
¿Se ha abierto la tumba de Qin Shi Huang?
Nunca se ha abierto. Lo que pasó con los colores de los guerreros, que se deshicieron en minutos, muestra lo fácil que es perder lo que se saca de la tierra. Y según un relato antiguo y las mediciones de hoy, dentro podría haber mercurio.



