Misterios, personajes y batallas que cambiaron el mundo

Percy Fawcett y la ciudad perdida de Z: el explorador que entró en la Amazonia en 1925 y nunca volvió

Estaba convencido de que en el corazón de la selva amazónica había una gran ciudad antigua. En 1925 fue a buscarla con su hijo y un amigo. Su última carta decía que no había nada que temer. Nadie volvió a verlos.

📅 Publicado el · ⏱ 5 min de lectura

Fotografía antigua de un hombre con bigote y sombrero de explorador, con ropa de campaña
Percy Fawcett en 1911 (autor desconocido, dominio público).

En resumen

  • Quién: Percy Fawcett, militar y explorador británico, famoso por sus mapas de la Amazonia.
  • Qué buscaba: una gran ciudad antigua escondida en la selva de Brasil, a la que llamaba «Z».
  • Qué pasó: en 1925 entró en la selva con su hijo Jack y un amigo de este, Raleigh Rimell. Su última carta es del 29 de mayo de 1925. Nunca volvieron.
  • Lo que se sabe hoy: nadie ha encontrado sus cuerpos. Pero en 2008, unos arqueólogos descubrieron en esa misma región los restos de decenas de poblados antiguos unidos por caminos.

El explorador de los mapas

Percy Fawcett era un militar británico. Según History, sirvió como artillero en Sri Lanka, trabajó como espía en Marruecos y combatió en la Primera Guerra Mundial. Pero lo que le hizo famoso fue la selva.

A partir de 1906 hizo media docena de expediciones a la Amazonia para trazar mapas de zonas donde ningún europeo había llegado. La Real Sociedad Geográfica de Londres le dio una de sus medallas. Y sus aventuras inspiraron a Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, para escribir en 1912 El mundo perdido, una novela sobre una meseta de la Amazonia donde aún viven dinosaurios.

La obsesión: la ciudad Z

Con los años, Fawcett se convenció de algo que casi nadie creía: que en el corazón de la Amazonia había existido una gran ciudad antigua, una civilización avanzada de la que nadie sabía nada. La llamó, simplemente, «Z».

Según History, se basaba en tres cosas: lo que le contaban los pueblos indígenas, las crónicas de los conquistadores europeos que hablaban de grandes poblados en la selva, y el relato de un buscador de fortuna portugués de 1753 que describía una metrópoli de piedra «de gran tamaño y grandeza».

Sus encuentros con los pueblos indígenas le habían convencido de que en la selva podían prosperar grupos muy grandes de personas. Y estaba decidido a demostrarlo.

La última expedición

En enero de 1925, con 57 años, Fawcett salió de Nueva Jersey rumbo a Brasil. No iba con un gran equipo: iba con su hijo mayor, Jack, de 21 años, y con un amigo de Jack, Raleigh Rimell. Según History, voluntarios no le faltaban, pero eligió a esos dos.

Llegaron a Río de Janeiro y de allí a Cuiabá, un pueblo en el límite de la selva. El 20 de abril de 1925 entraron en la selva.

El 29 de mayo llegaron a un lugar que Fawcett llamaba el Campamento del Caballo Muerto, porque allí, en una expedición anterior, había tenido que matar a su caballo agotado y darse por vencido. Allí despidió a los guías que los acompañaban y les dio las últimas cartas. Una era para su mujer, Nina. Decía:

«Jack está bien y en forma, y cada día más fuerte. No tienes por qué temer ningún fracaso».

Fue lo último que se supo de ellos.

La búsqueda

La primera expedición de rescate salió en 1928, dirigida por George Miller Dyott, de la Real Sociedad Geográfica. Llegó a la conclusión de que los tres habían muerto, pero no encontró ni los cuerpos ni ninguna prueba segura.

Después llegaron muchas más. En 1951 aparecieron unos huesos que se dijo que eran de Fawcett. Un empresario brasileño, Assis Chateaubriand, los llevó a Londres, y el Real Instituto de Antropología los examinó. Según los archivos del propio instituto, los expertos concluyeron sin dudas que no eran de Fawcett.

La búsqueda siguió siendo peligrosa hasta hace poco. Según History, en 1996 una expedición dirigida por James Lynch fue capturada por un pueblo de la selva y solo pudo marcharse tras entregar un equipo que valía 30.000 dólares.

¿Qué les pasó?

La explicación más aceptada viene de los propios pueblos de la zona. En 2005, el periodista David Grann, que escribió el libro La ciudad perdida de Z, escuchó a los kalapalo una historia que se habían ido contando de generación en generación: los tres hombres blancos no hicieron caso a sus advertencias y se adentraron en el territorio de un pueblo al que ellos llamaban «los indios feroces». Como nunca volvieron, los kalapalo concluyeron que los habían emboscado y matado.

Es una explicación lógica. Pero no hay pruebas: nunca se ha encontrado ni un hueso, ni un diario, ni una brújula de los tres.

Lo que no se sabe

No se sabe cómo ni cuándo murieron Percy Fawcett, Jack y Raleigh, ni dónde están sus restos. Los huesos de 1951 no eran suyos. La historia de los kalapalo es la versión más aceptada, pero es un relato oral, sin pruebas físicas. Y tampoco se sabe si Fawcett llegó a ver algo de lo que buscaba.

¿Tenía razón?

Lo más sorprendente llegó en 2008. Según Scientific American, el antropólogo Michael Heckenberger, de la Universidad de Florida, trabajando junto al pueblo kuikuro, encontró en la región del alto Xingú, en Mato Grosso, la misma zona donde desapareció Fawcett, los restos de 28 pueblos, aldeas y caseríos antiguos. Pudieron haber vivido allí hasta 50.000 personas.

No eran ciudades de piedra como la que imaginaba Fawcett. Pero tenían fosos defensivos de tres metros de hondo y diez de ancho con empalizadas de madera, plazas de hasta 150 metros, caminos que unían unos poblados con otros, puentes y canales. Estuvieron habitados durante unos mil años, hasta hace unos cuatrocientos.

Fawcett se equivocó en muchas cosas. Pero en lo principal, que en esa selva había vivido mucha más gente de la que nadie creía, tenía razón.

Si te gustan los misterios sin resolver, lee también la de la colonia perdida de Roanoke, que desapareció dejando una sola palabra tallada en un árbol, o la de Amelia Earhart, la aviadora que desapareció sobre el Pacífico.

Fuentes y referencias

Preguntas frecuentes

¿Se encontró a Percy Fawcett?

No. Desapareció en la selva de Brasil en 1925 con su hijo Jack y Raleigh Rimell, y nunca se han encontrado sus restos. Los huesos que aparecieron en 1951 no eran suyos.

¿Qué era la ciudad de Z?

Era el nombre que Percy Fawcett le daba a una gran ciudad antigua que creía escondida en la Amazonia. Nunca la encontró.

¿Existía la ciudad perdida de Z?

No como la imaginaba Fawcett, de piedra. Pero en 2008 se descubrieron en la misma región los restos de 28 poblados antiguos unidos por caminos, donde pudieron vivir hasta 50.000 personas.

¿Te gustó esta historia? Compártela 👇

WhatsApp Facebook X (Twitter)

Sigue leyendo