Misterios, personajes y batallas que cambiaron el mundo

Desmond Doss: la historia real del soldado sin armas de Hacksaw Ridge que salvó a decenas de hombres

Se negó a tocar un fusil y sus compañeros lo despreciaron. En Okinawa, cuando todos se retiraron, él se quedó solo en lo alto de un acantilado bajando heridos con una cuerda, uno a uno.

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Fotografía en color del presidente Harry Truman colgando una medalla en el cuello de un joven soldado, Desmond Doss
El presidente Harry Truman entrega la Medalla de Honor a Desmond Doss en la Casa Blanca, el 12 de octubre de 1945. Foto del Gobierno de EE. UU. (dominio público).

En resumen

  • Quién: Desmond Doss, un joven de Virginia (Estados Unidos) que por su fe se negó a llevar armas y fue a la Segunda Guerra Mundial como sanitario.
  • Qué pasó: en mayo de 1945, en la batalla de Okinawa, los soldados tuvieron que retirarse de lo alto de un acantilado de unos 120 metros. Él se quedó con los heridos y los bajó uno a uno atados a una camilla con una cuerda.
  • Cuántos salvó: la Medalla de Honor habla de 75 hombres. Él siempre dijo que serían unos 50.
  • Por qué importa: fue el primer objetor de conciencia que recibió la Medalla de Honor, la más alta de Estados Unidos. Su historia se llevó al cine en 2016 con «Hasta el último hombre» («Hacksaw Ridge»).

«No matarás»

Desmond Doss nació en 1919 en Lynchburg, Virginia. Su familia era de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que guarda el sábado como día sagrado. En su casa había un cuadro de los Diez Mandamientos que su padre compró en una subasta. Tenía un dibujo: Caín con un garrote y su hermano Abel muerto a sus pies.

«Cuando miré aquel dibujo llegué al sexto mandamiento, "No matarás"», contó Doss en un libro de entrevistas a los ganadores de la Medalla de Honor. «Me pregunté cómo era posible que un hermano hiciera algo así. Me llenó el corazón de horror a matar, y me lo tomé como algo personal».

Cuando Estados Unidos entró en la guerra, Doss trabajaba en un astillero de la Marina y podía haber pedido no ir al frente. No lo hizo. Le llamaron a filas en abril de 1942, y aceptó, con una condición: no tocaría un arma. No odiaba al Ejército ni pensaba que la guerra fuera injusta. Quería servir, pero salvando vidas, no quitándolas. Por eso odiaba que le llamaran «objetor de conciencia»; él prefería decir que era un «colaborador de conciencia».

El soldado al que nadie quería

En el campamento le permitieron no entrenar con armas y no trabajar los sábados. Sus compañeros no se lo perdonaron. Según el Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial de Estados Unidos, le llamaban cobarde, le tiraban botas mientras rezaba por la noche y uno llegó a amenazarle: «Doss, cuando entremos en combate, me aseguraré de que no vuelvas vivo».

Los oficiales también intentaron librarse de él. Uno quiso echarlo del Ejército por enfermedad mental; Doss se negó a aceptarlo. Otro intentó llevarlo a un consejo de guerra por negarse a coger un fusil. No lo consiguieron. Acabó como sanitario en el regimiento 307 de la 77.ª División de Infantería.

En 1944, su unidad combatió en Guam y en Leyte, en Filipinas. Allí, los mismos hombres que se reían de él lo vieron correr bajo las balas para curarlos. Ganó dos Estrellas de Bronce al valor. Cuando llegaron a Okinawa, ya nadie se reía.

Hacksaw Ridge, Okinawa

Okinawa es una isla del sur de Japón. En la primavera de 1945, el Ejército de Estados Unidos luchaba allí, metro a metro, contra un ejército japonés que llevaba años excavando túneles en las colinas. Una de ellas era el escarpe de Maeda: un acantilado de unos 120 metros de alto que los soldados estadounidenses llamaban «Hacksaw Ridge» («la cresta de la sierra»).

Los últimos diez metros eran una pared de roca. Para subir había que trepar por redes de carga. El 2 de mayo, la compañía de Doss subió. Durante días aguantaron arriba, bajo un fuego de ametralladoras terrible. Doss, desarmado, se había quitado las marcas de sanitario: los japoneses sabían que matar a un sanitario dejaba sin ayuda a muchos más.

«Si puedo salvar a uno más…»

El 5 de mayo de 1945 era sábado, su día sagrado. Ese día, los japoneses atacaron con todo: artillería, morteros y ametralladoras. Los estadounidenses que podían andar se retiraron del acantilado. Arriba quedaron decenas de heridos que no podían moverse.

Doss se quedó con ellos. Según su Medalla de Honor, se negó a ponerse a cubierto: fue llevando a los heridos uno a uno hasta el borde del acantilado y los bajó atados a una camilla con una cuerda hasta las manos de sus compañeros, abajo. Según The New York Times, ató la cuerda al tocón de un árbol con un nudo doble de bolina que había aprendido de joven.

En una entrevista que le hizo el Ejército años después, contó qué pensaba mientras lo hacía: «Pensaba que si podía salvar a un hombre más, merecería la pena. Si puedo salvar a uno más…». Y así, uno más, y otro, hasta bajar al último. Después bajó él, sin un rasguño.

No fue lo único que hizo esos días. Según la Medalla de Honor, también rescató a un herido a unos 180 metros por delante de las líneas, avanzó entre granadas hasta unos 7 metros de una cueva enemiga para curar a cuatro hombres, y se arrastró hasta otro soldado caído a 8 metros de una posición japonesa para llevárselo a cuestas.

La noche del 21 de mayo

El 21 de mayo, en un ataque nocturno cerca de Shuri, Doss se quedó a la intemperie atendiendo heridos mientras el resto de su compañía se protegía. Una granada le estalló cerca y le llenó las piernas de metralla. En lugar de llamar a otro sanitario, que habría tenido que salir de su refugio, se curó solo y esperó cinco horas a que llegaran los camilleros.

Cuando por fin lo llevaban en camilla, vio a otro soldado peor que él. Se bajó y les dijo a los camilleros que se ocuparan primero de aquel hombre. Mientras esperaba a que volvieran, una bala le rompió un brazo. Se ató la culata de un fusil como tablilla y se arrastró unos 270 metros hasta el puesto de socorro.

La Medalla de Honor

El 12 de octubre de 1945, en los jardines de la Casa Blanca, el presidente Harry Truman le colgó la Medalla de Honor. Según el museo, le dijo: «Estoy orgulloso de ti. Te lo mereces de verdad. Esto es para mí un honor mayor que ser presidente». Fue el primer objetor de conciencia que la recibió. Según The New York Times, cuando Doss murió solo otro lo había conseguido: Thomas Bennett, un sanitario muerto en la guerra de Vietnam en 1969.

Doss nunca se consideró un héroe. «En una casa que arde, ¿qué hace que una madre entre a sacar a su hijo?», dijo en 1987. «El amor. Yo quería a mis hombres, y ellos me querían a mí. No podía abandonarlos, igual que una madre no puede abandonar a su hijo».

Lo que no se sabe

Nadie contó a los hombres que bajó del acantilado. La Medalla de Honor dice que el ataque causó «unas 75 bajas» y el número de 75 rescatados se hizo famoso. Pero el propio Doss dijo siempre que serían unos 50. En la entrevista con el Ejército contó que él dio esa cifra y que al final, oficialmente, quedaron 75. Lo seguro es que se quedó solo arriba hasta bajar al último herido.

Después de la guerra

La guerra le pasó factura. En Leyte había contraído tuberculosis, y pasó más de cinco años en hospitales. Perdió un pulmón. En los años setenta se quedó sordo, por los fuertes antibióticos que le dieron contra la tuberculosis. No pudo tener un trabajo estable, y dedicó su vida a su iglesia y a los jóvenes.

Desmond Doss murió el 23 de marzo de 2006 en su casa de Piedmont, Alabama. Tenía 87 años. En 2016, Mel Gibson llevó su historia al cine en «Hasta el último hombre», con Andrew Garfield en el papel de Doss; los dos fueron candidatos al Óscar. Si te gustan las historias de valor en la guerra, lee también la de los últimos de Filipinas o la de la tregua de Navidad de 1914, cuando los enemigos se dieron la mano.

Fuentes y referencias

  • The National WWII Museum, Kali Martin (12 de octubre de 2020). Private First Class Desmond Thomas Doss Medal of Honor. Su fe, el acoso en el campamento, Guam y Leyte, el escarpe de Maeda, el 5 de mayo, las palabras de Truman y la tuberculosis.
  • Congressional Medal of Honor Society. Desmond T. Doss. El texto oficial de su Medalla de Honor: las unas 75 bajas, la camilla y la cuerda, los demás rescates, la noche del 21 de mayo y las 300 yardas (unos 270 metros) a rastras.
  • The New York Times (25 de marzo de 2006). Desmond T. Doss, 87, Heroic War Objector, Dies. El cuadro de los mandamientos, el nudo de bolina y el tocón, el sábado 5 de mayo, la cifra de 50 que daba él, el pulmón perdido y Thomas Bennett.
  • The Washington Post (26 de marzo de 2006). Desmond T. Doss Sr.; Saved Lives on Okinawa. «Colaborador de conciencia», la sordera y la cita de 1987 sobre la madre y la casa en llamas.
  • Encyclopaedia Britannica. Hacksaw Ridge. La película de 2016, dirigida por Mel Gibson, y las candidaturas al Óscar de Gibson y de Andrew Garfield.
  • Regimiento Médico del Ejército de EE. UU. (AMEDD). Entrevista con Desmond Doss (copia archivada). Sus palabras sobre «un hombre más» y cómo se fijó la cifra de 75.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos hombres salvó Desmond Doss en Hacksaw Ridge?

La cifra oficial es de 75, la que se recordó en su Medalla de Honor. Él mismo decía que serían unos 50. Nadie los contó mientras los bajaba por el acantilado.

¿Por qué Desmond Doss no llevaba armas?

Por su fe. Era adventista del Séptimo Día y se tomó a pecho el mandamiento «No matarás». Quiso ir a la guerra, pero como sanitario, para salvar vidas y no quitarlas.

¿Es real la película «Hasta el último hombre»?

Está basada en una historia real. Desmond Doss existió, se negó a llevar armas, sufrió el desprecio de sus compañeros y en mayo de 1945 bajó a decenas de heridos por el escarpe de Maeda, en Okinawa, bajo el fuego japonés.

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