En resumen
- Quiénes: un destacamento de más de cincuenta soldados españoles en Baler, un pueblo de la costa este de la isla de Luzón, en Filipinas.
- Cuándo: desde finales de junio de 1898 hasta el 2 de junio de 1899: 337 días de asedio.
- Qué pasó: rodeados por las tropas de la revolución filipina, se encerraron en la iglesia del pueblo. España perdió la guerra y cedió Filipinas, pero ellos no lo creyeron y siguieron resistiendo.
- Cómo acabó: una noticia de dos líneas en un periódico los convenció por fin. Salieron 33 supervivientes, y el presidente filipino, Emilio Aguinaldo, alabó su valor.
Un pueblo aislado al final de un imperio
En 1898, Filipinas era una de las últimas colonias de España. Desde 1896 había una revolución filipina por la independencia, y ese año estalló además la guerra entre España y Estados Unidos. En pocos meses, España lo perdió casi todo en Asia y en el Caribe.
Baler era un pueblo pequeño y muy aislado en la costa este de Luzón, la isla principal, a unos 225 kilómetros en línea recta de Manila. Solo se llegaba en barco o por caminos de selva que las lluvias dejaban impracticables. Allí había un destacamento de más de cincuenta soldados al mando del capitán Enrique de las Morenas, con dos tenientes: Juan Alonso Zayas y Saturnino Martín Cerezo.
Encerrados en la iglesia
A principios de junio de 1898, temiendo un ataque, el capitán mandó cavar un pozo y llevar comida y munición a la iglesia del pueblo, el edificio más sólido de Baler. A finales de mes, los vecinos huyeron a la selva y las tropas filipinas rodearon el pueblo. Los soldados se encerraron en la iglesia.
Empezó un asedio que duraría casi un año. Los sitiadores disparaban a diario y les ofrecieron la rendición una y otra vez. Los españoles no salieron.
El enemigo más mortífero no fueron las balas, sino las enfermedades. Según la lista que publicó después Martín Cerezo, solo dos hombres murieron por heridas; casi todos los demás, por enfermedad, sobre todo el beriberi, causado por la falta de vitaminas. El teniente Alonso Zayas murió el 18 de octubre. El capitán De las Morenas, el 22 de noviembre, de beriberi. Desde entonces mandó el teniente Martín Cerezo.
La guerra había terminado, pero no lo creían
El 10 de diciembre de 1898, España y Estados Unidos firmaron el Tratado de París: España cedía Filipinas a Estados Unidos. Para España, la guerra había terminado. Para los soldados de Baler, no.
Los sitiadores les dejaron periódicos que contaban la retirada de España, y después llegaron hasta la iglesia civiles españoles y oficiales enviados desde Manila. Martín Cerezo no creyó a ninguno. Pensaba que eran trampas para hacerles rendirse, y que los periódicos estaban falsificados. Años después él mismo lo explicó así: lo hizo «por desconfianza y por obstinación», y porque rendirse le parecía poner un final indigno a tanto sacrificio.
La salida
El 2 de junio de 1899, en el día 337 del asedio, Martín Cerezo izó la bandera blanca. Firmaron un acuerdo con el jefe de las tropas filipinas, el teniente coronel Simón Tecson: los españoles entregaban las armas, pero no serían prisioneros de guerra, sino que los escoltarían hasta donde hubiera tropas españolas. Salieron 33 hombres.
Poco después, el presidente de la república filipina, Emilio Aguinaldo, publicó un decreto en el que los declaraba «dignos de la admiración del mundo» por el valor y la constancia con que aquel puñado de hombres, aislados y sin esperanza de ayuda, había defendido su bandera durante un año. Cruzaron la isla hasta Manila y, el 1 de septiembre de 1899, llegaron a Barcelona, donde los recibieron como héroes.
Lo que no se sabe (y lo que se discute)
La historia tiene sombras. El 1 de junio de 1899, el día antes de la rendición, Martín Cerezo hizo fusilar a dos de sus hombres, un cabo y un soldado, acusados de traición por ayudar a desertar a un compañero. Él lo justificó con el código militar, pero esa decisión todavía se discute. Las fuentes tampoco coinciden del todo en cuántos hombres había al empezar ni en el día exacto en que comenzó el asedio.
Lo que queda de Baler
En 2003, Filipinas declaró por ley el 30 de junio como el Día de la Amistad Filipino-Española. La ley explica el motivo: un 30 de junio, el presidente Aguinaldo elogió la lealtad y la valentía de los soldados sitiados en la iglesia de Baler, un gesto que ayudó a tender puentes entre los dos países.
Es una historia que recuerda mucho a la de Hiroo Onoda, el soldado japonés que siguió combatiendo en otra isla de Filipinas, 29 años después del final de su guerra. En los dos casos, la lealtad fue tan fuerte que no dejó sitio para creer la verdad.
Fuentes y referencias
- Saturnino Martín Cerezo, «El sitio de Baler» (1904), en la traducción inglesa Under the Red and Gold: Being Notes and Recollections of the Siege of Baler (1909), en Internet Archive. Muerte del capitán y del teniente, el periódico de Díaz Navarro, el acuerdo de rendición, los fusilamientos, el decreto de Aguinaldo, la llegada a Barcelona y la lista completa de los sitiados.
- Miguel Hernández, The Spanish American War Centennial Website. The Siege of Baler. Situación de Baler, preparación de la iglesia, el Tratado de París y la explicación de Martín Cerezo.
- República de Filipinas, Ley n.º 9187 (2003). An Act declaring June 30 of the year as Philippine Spanish Friendship Day.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto duró el sitio de Baler?
337 días, desde finales de junio de 1898 hasta el 2 de junio de 1899. Los soldados siguieron resistiendo meses después de que España hubiera firmado la paz y cedido Filipinas.
¿Por qué no se rindieron los últimos de Filipinas?
Porque no creían que la guerra hubiera terminado. Pensaban que los mensajeros y los periódicos eran trampas del enemigo. Solo se convencieron cuando el teniente Martín Cerezo leyó en un periódico una noticia sobre el nuevo destino de un amigo suyo.
¿Cuántos sobrevivieron al sitio de Baler?
Salieron 33 hombres. La mayoría de los muertos lo fueron por enfermedades, sobre todo el beriberi: solo dos murieron por heridas.



