Misterios, personajes y batallas que cambiaron el mundo

Los moáis de la Isla de Pascua: quién los hizo, cómo los movieron y la verdad sobre el «colapso» de Rapa Nui

En la isla habitada más aislada del planeta hay casi mil gigantes de piedra. Durante siglos se dijo que sus creadores destruyeron su propio mundo para levantarlos. La ciencia de los últimos años cuenta una historia muy distinta, y mucho más admirable.

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Fila de grandes estatuas de piedra de la Isla de Pascua, los moáis, sobre una plataforma frente al mar
Seis de los 15 moáis de Ahu Tongariki, la mayor plataforma ceremonial de la Isla de Pascua. Foto de Rivi (CC BY-SA 3.0).

En resumen

  • Dónde: en Rapa Nui, la Isla de Pascua, a 3.700 kilómetros de la costa de Chile, el país al que pertenece. Es la isla habitada más aislada del planeta.
  • Qué son: unas 900 grandes estatuas de piedra, de 2 a 20 metros, que representan a los antepasados del pueblo rapanui.
  • Cómo se movieron: los estudios más recientes muestran que los «hicieron caminar» de pie, balanceándolos con cuerdas.
  • El mito: la idea de que los isleños se autodestruyeron talando todos sus árboles no se sostiene: un estudio genético de 2024 no encontró ningún colapso antes de la llegada de los europeos.

La isla más aislada del mundo

En medio del océano Pacífico, a 3.700 kilómetros de la costa de Chile, hay una pequeña isla volcánica. Sus habitantes la llaman Rapa Nui, y también Te Pito o Te Henua, «el ombligo del mundo». El resto del mundo la conoce como Isla de Pascua, un nombre que le dio el navegante neerlandés Jacob Roggeveen, el primer europeo que dejó constancia de haberla visto, porque llegó un domingo de Pascua: el 5 de abril de 1722.

A la isla la poblaron navegantes polinesios que llegaron en canoas desde el este de la Polinesia, después de cruzar miles de kilómetros de mar abierto. Allí, completamente aislados del resto del mundo durante siglos, desarrollaron una de las culturas más asombrosas de la historia.

Lo que no se sabe

No hay acuerdo sobre cuándo llegaron los primeros habitantes. La ficha de la UNESCO habla de una llegada hacia el año 300, o hacia el final del primer milenio, mientras que los investigadores del estudio genético de 2024 sitúan el poblamiento hacia el año 1200.

Casi mil gigantes de piedra

Según la UNESCO, que declaró el Parque Nacional Rapa Nui Patrimonio de la Humanidad, en la isla hay unas 900 estatuas, más de 300 plataformas ceremoniales y miles de restos de casas, cultivos y tumbas. Las estatuas, los moáis, miden entre 2 y 20 metros. Representan a los antepasados, y muchas se colocaban sobre plataformas de piedra llamadas ahu.

Casi todas se tallaron en la toba volcánica de color amarillento de una cantera, el volcán Rano Raraku, con picos de basalto muy duro llamados toki. Hoy la cantera sigue llena de moáis a medio tallar, algunos todavía unidos a la roca, como si los escultores se hubieran ido a comer y no hubieran vuelto. La plataforma más grande de la isla, Ahu Tongariki, tiene 15 moáis en fila, los de la foto que encabeza esta historia.

El gran misterio: ¿cómo los movieron?

La pregunta que todos se hacen es cómo un pueblo sin ruedas, sin animales de carga y sin grúas pudo mover estatuas de muchas toneladas desde la cantera hasta la costa, a kilómetros de distancia. Durante años se pensó que los habían arrastrado tumbados sobre troncos de madera.

Los arqueólogos Carl Lipo, de la Universidad de Binghamton, y Terry Hunt, de la Universidad de Arizona, defienden otra respuesta: los moáis «caminaban». Según su estudio, publicado en 2025 en la revista científica Journal of Archaeological Science, los isleños los movían de pie, atados con cuerdas, tirando por turnos de un lado y del otro para balancearlos y hacerlos avanzar en zigzag.

Las pruebas son varias. Los moáis que se quedaron por el camino tienen una base ancha en forma de D y una ligera inclinación hacia delante, justo lo que hace falta para «andar». Los antiguos caminos de la isla miden unos 4,5 metros de ancho y tienen forma cóncava, ideal para que la estatua no se caiga. Y los investigadores lo comprobaron con una réplica de 4,35 toneladas: con solo 18 personas, la movieron 100 metros en 40 minutos.

«Una vez que se pone en movimiento, no es nada difícil: la gente tira con un solo brazo», explicó Lipo. «Lo difícil es empezar a balancearla».

El mito del colapso

Durante décadas, la Isla de Pascua fue el gran ejemplo de una sociedad que se había destruido a sí misma. La historia decía así: los isleños talaron todos sus árboles para mover los moáis, se quedaron sin recursos y cayeron en el hambre, la guerra y hasta el canibalismo antes de que llegaran los europeos. Se repitió en libros, documentales y clases de colegio.

En 2024, un equipo internacional dirigido por las universidades de Copenhague (Dinamarca) y Lausana (Suiza) publicó en la revista Nature el análisis del ADN de 15 rapanui que vivieron entre 1670 y 1950. Si la población hubiera sufrido un colapso, sus genes lo habrían reflejado. No lo hacen. «Nuestro análisis genético muestra una población que crecía de forma estable desde el siglo XIII hasta el contacto con los europeos en el siglo XVIII», explicó el investigador Víctor Moreno-Mayar.

Es verdad que el paisaje de la isla cambió mucho y que los bosques desaparecieron. Pero, según los investigadores, los rapanui se adaptaron a esos cambios. El mismo estudio encontró además algo sorprendente: los isleños tuvieron contacto con pueblos indígenas de América antes de que llegaran los europeos, lo que demuestra viajes aún más largos por el Pacífico de lo que se creía.

La verdadera catástrofe

La gran tragedia de Rapa Nui llegó de fuera. Según la UNESCO, la colonización, la llegada del ganado, el encierro de sus habitantes en espacios cada vez más pequeños, las enfermedades traídas por los extranjeros y, sobre todo, la esclavitud, redujeron la población a poco más de cien personas. Solo las redadas de los esclavistas llegados desde Perú en la década de 1860 redujeron la población en un tercio, según el estudio genético de 2024.

Hoy, en la isla viven unos pocos miles de rapanui, junto a personas llegadas de muchos lugares. Y los moáis siguen allí. Si te gustan los grandes enigmas del pasado, lee también quién construyó de verdad las pirámides de Egipto o la historia de los guerreros de terracota de China.

Fuentes y referencias

  • UNESCO, Centro del Patrimonio Mundial. Rapa Nui National Park. La distancia de 3.700 km a Chile, el origen polinesio y las fechas de poblamiento, las unas 900 estatuas de 2 a 20 metros, las más de 300 plataformas, la cantera de Rano Raraku, los toki, Ahu Tongariki y sus 15 moáis, y las causas de la caída de la población a poco más de cien personas.
  • John Brhel, Binghamton University News (7 de octubre de 2025). Easter Island's statues actually «walked» – and physics backs it up. El estudio de Carl Lipo y Terry Hunt en el Journal of Archaeological Science: la base en D y la inclinación, los caminos de 4,5 metros, la réplica de 4,35 toneladas movida por 18 personas, y las declaraciones de Lipo.
  • Universidad de Copenhague (11 de septiembre de 2024). Easter Island population collapse never happened. El estudio genético publicado en Nature: los 15 rapanui de entre 1670 y 1950, la población estable, el poblamiento hacia el 1200, la adaptación a los cambios y el contacto con América, y el nombre Te Pito o Te Henua.
  • Live Science (septiembre de 2024). Easter Island's population never collapsed, but it did have contact with Native Americans, DNA study suggests. Las redadas esclavistas peruanas de la década de 1860, que redujeron la población en un tercio.
  • Wikipedia (en inglés). Easter Island. Apoyo: Jacob Roggeveen y el domingo de Pascua del 5 de abril de 1722.

Preguntas frecuentes

¿Quién hizo los moáis de la Isla de Pascua?

Los rapanui, un pueblo de origen polinesio que llegó a la isla en canoa. Tallaron las estatuas sobre todo en la cantera del volcán Rano Raraku, con picos de basalto, para representar a sus antepasados.

¿Cómo movieron los moáis?

Según el estudio de los arqueólogos Carl Lipo y Terry Hunt publicado en 2025, los movían de pie, atados con cuerdas, balanceándolos de un lado a otro para que «caminaran» en zigzag por caminos preparados. Con una réplica de 4,35 toneladas, 18 personas la movieron 100 metros en 40 minutos.

¿Es verdad que los habitantes de la Isla de Pascua se autodestruyeron?

Las pruebas más recientes dicen que no. Un estudio genético publicado en Nature en 2024 no encontró ningún colapso de la población antes de la llegada de los europeos. La gran caída de la población vino después, con las enfermedades, la colonización y la esclavitud del siglo XIX.

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