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¿Quién construyó las pirámides de Egipto? No fueron esclavos: lo que encontraron los arqueólogos

Una ciudad entera de obreros, sus tumbas junto a las del faraón y el diario de un capataz de hace 4.500 años cuentan una historia muy distinta a la de las películas.

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Fotografía antigua en blanco y negro de las tres grandes pirámides de Guiza con un caballo y dos hombres sentados en primer plano
Las pirámides de Guiza fotografiadas por Francis Frith en 1858 (dominio público).

En resumen

  • La idea de las películas: miles de esclavos arrastrando piedras a latigazos. Los hallazgos arqueológicos no la sostienen.
  • Lo que se encontró: desde 1988, una ciudad de obreros junto a las pirámides de Guiza, con panaderías, cocinas y almacenes; y desde 1990, las tumbas de los trabajadores al lado de las del faraón.
  • Cómo vivían: comían pan, cerveza y mucha carne, enviada desde granjas de todo Egipto, y trabajaban por turnos.
  • La prueba escrita: el diario de Merer, un inspector del faraón Keops, cuenta cómo llevaban en barco la piedra para la Gran Pirámide.

La imagen que todos tenemos

Si cierras los ojos y piensas en cómo se hicieron las pirámides, seguramente ves lo mismo que mostraban las películas: filas de esclavos encadenados, capataces con látigos y un faraón cruel mirando desde lo alto. Es una imagen poderosa. Pero los arqueólogos que han excavado en Guiza durante décadas han encontrado otra cosa.

Las tres grandes pirámides de Guiza son las de los faraones Keops (también llamado Jufu), Kefrén (Jafra) y Micerino (Menkaura). Se levantaron hace unos 4.500 años, durante la llamada IV dinastía. Y durante siglos nadie supo dónde vivía la gente que las construyó.

La ciudad perdida de los obreros

En los años 80, el arqueólogo estadounidense Mark Lehner se hizo una pregunta sencilla: si aquello fue una obra gigantesca, ¿dónde estaba el campamento? ¿Dónde dormían, comían y trabajaban los obreros, los artesanos, los cocineros y los jefes?

En diciembre de 1988, su equipo empezó a excavar un terreno a unos 400 metros al sur de la Esfinge, junto a un enorme muro de piedra que los egipcios llaman Heit el-Ghurab, «el muro del cuervo». Debajo apareció una ciudad de la IV dinastía de más de 7 hectáreas: diez campos de fútbol.

Era una ciudad construida a propósito por el faraón para levantar las pirámides de Micerino, Kefrén y probablemente Keops. Sus calles estaban llenas de:

  • talleres donde se hacían estatuas, herramientas y muebles para los templos;
  • panaderías, cocinas y almacenes;
  • grandes silos de grano para hacer el pan y la cerveza con que se alimentaba a los trabajadores;
  • casas pequeñas y casas grandes, que servían de vivienda y oficina a los administradores.

Los materiales llegaban de todo Egipto. Durante la crecida anual del Nilo, los barcos los traían por canales hasta la misma puerta de la ciudad.

Un caballo tropezó con las tumbas

En 1990 llegó el segundo gran hallazgo, y fue por casualidad: el caballo de un turista tropezó con un muro que resultó ser una tumba. Era parte del cementerio de los obreros de las pirámides.

En enero de 2010, el entonces jefe de antigüedades de Egipto, Zahi Hawass, anunció el hallazgo de más tumbas de trabajadores en esa zona. Estaban hechas de ladrillos de barro cubiertos de yeso blanco, como pequeñas imitaciones de las pirámides de piedra caliza que tenían al lado. Una de las más importantes era la de un hombre llamado Idu.

Para Hawass, el lugar lo decía todo:

«Estas tumbas se construyeron al lado de la pirámide del rey, lo que indica que esta gente no era esclava de ninguna manera. Si hubieran sido esclavos, no habrían podido construir sus tumbas junto a la de su rey».

¿Qué comían los obreros de las pirámides?

Comían bien, mejor que la mayoría de los egipcios de su tiempo. Según los cálculos que dio Hawass en 2010, en las pirámides trabajaban unos 10.000 obreros, y cada día se les enviaban 21 vacas y 23 ovejas desde granjas del norte y del sur de Egipto. Además, trabajaban por turnos que se iban relevando cada tres meses.

A eso se suma lo que se encontró en la ciudad de Lehner: el pan y la cerveza que salían de sus panaderías y sus silos. No es la dieta de un esclavo: es la de una mano de obra organizada a la que el Estado necesitaba fuerte.

El diario de Merer: la piedra de la Gran Pirámide

La prueba más asombrosa apareció en 2013, lejos de Guiza, en un antiguo puerto del mar Rojo llamado Wadi al-Jarf. Allí, un equipo francés dirigido por el arqueólogo Pierre Tallet encontró rollos de papiro de la época de Keops. Son los papiros escritos más antiguos que se conocen.

Algunos son el cuaderno de trabajo de un inspector llamado Merer, que dirigía a un grupo de hombres. Día a día, anotó cómo llevaban en barco bloques de piedra caliza blanca desde las canteras de Tura, al otro lado del Nilo, hasta Guiza. Según Tallet, lo más probable es que esa piedra fuera para el revestimiento blanco y liso que cubría por fuera la Gran Pirámide de Keops.

Es lo más parecido que tenemos a la voz de uno de los constructores: no habla de látigos, habla de viajes, de canales y de piedras que había que entregar a tiempo.

Lo que no se sabe

Que los obreros no fueran esclavos no significa que el trabajo fuera fácil ni del todo voluntario: es posible que muchos trabajaran por obligación, por turnos, como una especie de impuesto al faraón. Tampoco se sabe con seguridad cómo se subieron los bloques hasta lo alto; hay varias teorías con rampas y ninguna está demostrada del todo. Y las cifras de obreros y de animales son cálculos de los arqueólogos, no recuentos de la época.

¿Por qué importa quién las construyó?

Porque cambia cómo vemos a los antiguos egipcios. Las pirámides no salieron solo de la crueldad de un rey, sino de algo quizá más impresionante: un Estado capaz de organizar a miles de personas, alimentarlas, transportar piedra por el río y dirigir una obra que nadie había hecho antes. La gente que las levantó tenía nombre, como Idu o Merer, y fue enterrada con orgullo a la sombra de su obra.

Fuentes y referencias

  • Ancient Egypt Research Associates (AERA), equipo de Mark Lehner. The Lost City of the Pyramids. Excavación desde 1988, Heit el-Ghurab, tamaño de la ciudad, talleres, silos, canales y su desmontaje.
  • NBC News / Associated Press (10 de enero de 2010). Egypt discovers workers' tombs near pyramids. Hallazgo de 1990, tumbas de 2010, cita de Zahi Hawass, 10.000 obreros, 21 vacas y 23 ovejas al día, turnos de tres meses.
  • Pierre Tallet (2021). The Red Sea Scrolls: How Ancient Papyri Reveal the Secrets of the Pyramids. Thames & Hudson. El hallazgo de Wadi al-Jarf y el diario de Merer.
  • Wikipedia (en inglés). Diary of Merer. Apoyo: fecha del hallazgo (2013), canteras de Tura y revestimiento de la Gran Pirámide.

Preguntas frecuentes

¿Las pirámides de Egipto las construyeron esclavos?

Los hallazgos arqueológicos indican que no. Los obreros vivían en una ciudad junto a las pirámides, comían carne, pan y cerveza, trabajaban por turnos y fueron enterrados en tumbas al lado de las del faraón.

¿Cuántas personas construyeron las pirámides?

Según los cálculos que dio el arqueólogo Zahi Hawass en 2010, unos 10.000 obreros, que se turnaban cada tres meses. Es una estimación de los arqueólogos, no un recuento de la época.

¿Qué es el diario de Merer?

Son papiros de la época del faraón Keops encontrados en 2013 en Wadi al-Jarf, junto al mar Rojo. En ellos, un inspector llamado Merer anotó cómo llevaba en barco la piedra caliza de Tura hasta Guiza, probablemente para el revestimiento de la Gran Pirámide.

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