En resumen
- Qué: un engaño de los servicios secretos británicos en la Segunda Guerra Mundial, con el nombre en clave «Mincemeat», que en inglés significa «carne picada».
- Cómo: el 30 de abril de 1943 dejaron en el mar, frente a Huelva (España), el cadáver de un hombre vestido de oficial, con un maletín de cartas secretas falsas.
- El objetivo: que los alemanes creyeran que los aliados iban a invadir Grecia y Cerdeña, y no Sicilia, su verdadero objetivo.
- El resultado: funcionó. Cuando los aliados desembarcaron en Sicilia el 10 de julio de 1943, los alemanes tenían parte de sus defensas en otros sitios.
El problema de Sicilia
En 1943, con la guerra en el norte de África casi ganada, los aliados querían entrar en Europa por el sur. El paso lógico era Sicilia, la gran isla italiana. Tan lógico que los alemanes también lo sabían.
¿Cómo convencer al enemigo de que el ataque iría a otro sitio? Un equipo de los servicios secretos británicos, dirigido por el teniente comandante Ewen Montagu, ideó un plan tan macabro que le pusieron un nombre a juego: Operación Carne Picada.
Un oficial que nunca existió
La idea era simple y terrible: conseguir el cadáver de un hombre, vestirlo de oficial británico, ponerle documentos secretos falsos y dejarlo en el mar frente a España, como si se hubiera ahogado. España era oficialmente neutral, pero el Gobierno de Franco simpatizaba con Alemania. Los británicos contaban con que los documentos acabarían en manos alemanas.
Al muerto le inventaron una vida entera. Se llamaría mayor William Martin, de los Royal Marines. En los bolsillos le pusieron todo lo que llevaría un oficial de verdad:
- llaves, fotografías y entradas de teatro usadas;
- una invitación a un club nocturno y la factura de un sastre;
- cartas de su padre y de su novia, y cartas de su banco y de un abogado.
Y lo principal: un maletín de cuero cerrado con llave, encadenado al cinturón de su gabardina.
30 de abril de 1943, frente a Huelva
A las cuatro y media de la madrugada del 30 de abril de 1943, el submarino británico HMS Seraph se acercó a la costa del suroeste de España y echó el cuerpo al mar, a menos de dos kilómetros de la orilla. Pocas horas después lo encontró un pescador.
Las autoridades españolas lo identificaron por sus papeles como el mayor William Martin. Al día siguiente, a mediodía, lo enterraron con honores militares en el cementerio de Huelva, con el vicecónsul británico presente.
El maletín
Como país neutral, España debía devolver el maletín sin abrir. Casi dos semanas después, se lo entregó a los británicos y parecía intacto. Pero no lo estaba. En menos de una semana desde el hallazgo, los servicios secretos alemanes en Berlín ya estaban estudiando las traducciones de las cartas.
Las cartas, leídas juntas, contaban que los aliados iban a atacar a la vez por Cerdeña y por el sur de Grecia, y que intentarían hacer creer al enemigo que el objetivo era Sicilia. Era un doble farol perfecto: si los alemanes veían señales de un ataque a Sicilia, pensarían que era la distracción.
¿Funcionó?
Funcionó. El 10 de julio de 1943, diez semanas después del hallazgo del cuerpo, los aliados desembarcaron en Sicilia. Los alemanes no estaban preparados del todo: parte de las fuerzas que debían defender la isla se habían mandado en el último momento a Córcega, Cerdeña y los Balcanes. Incluso con la invasión en marcha, el alto mando alemán seguía creyendo que Sicilia era una maniobra para despistar. El 23 de julio, Hitler mandó a uno de sus mejores generales, Erwin Rommel, a defender Grecia.
¿Quién era el muerto?
Durante décadas, nadie supo quién estaba enterrado en Huelva bajo el nombre de William Martin. En 1996 se hicieron públicos unos documentos secretos que apuntaban a un galés sin hogar llamado Glyndwr Michael, muerto en enero de 1943 tras tomar veneno para ratas.
Su tumba en Huelva lo dice hoy así: «Glyndwr Michael sirvió como mayor William Martin, RM».
Lo que no se sabe
Aunque la versión de Glyndwr Michael es la más aceptada, hay investigadores que la ponen en duda y proponen que el cuerpo era el de un marinero muerto en otro accidente de 1943. Tampoco se sabe si Glyndwr Michael murió por accidente o se quitó la vida. El propio Montagu contó la operación en un libro, El hombre que nunca existió, que se llevó al cine.
Un hombre que en vida fue un desconocido, sin casa y sin nadie, ayudó después de muerto a cambiar el curso de la guerra. Es, quizá, la parte más extraña de toda esta historia.
Fuentes y referencias
- The History Press. Operation Mincemeat: The Man Who Never Was. Introducción de la edición del libro de Ewen Montagu: el submarino Seraph, Huelva, el maletín, las cartas, Sicilia, Rommel, los documentos de 1996 sobre Glyndwr Michael y las dudas que siguen.
- Ewen Montagu (1953). The Man Who Never Was (El hombre que nunca existió). Relato del jefe de la operación.
- Ben Macintyre (2010). Operation Mincemeat. Bloomsbury. Historia completa de la operación.
- Wikipedia (en inglés). Operation Mincemeat. Apoyo: el texto de la lápida de Huelva (se ve en la foto de la tumba).
Preguntas frecuentes
¿Qué fue la Operación Carne Picada?
Un engaño británico de 1943: dejaron en el mar frente a Huelva el cadáver de un hombre vestido de oficial, con cartas falsas que decían que los aliados invadirían Grecia y Cerdeña, para que los alemanes no esperaran el ataque a Sicilia.
¿Quién era el muerto de la Operación Carne Picada?
La versión más aceptada es que era Glyndwr Michael, un galés sin hogar que murió en enero de 1943 tras tomar veneno para ratas. Su tumba en Huelva lleva hoy su nombre junto al del falso mayor William Martin.
¿Funcionó la Operación Carne Picada?
Sí. Los alemanes leyeron las cartas y mandaron parte de sus defensas a Córcega, Cerdeña y los Balcanes. Cuando los aliados desembarcaron en Sicilia, el 10 de julio de 1943, la isla no estaba preparada del todo.



