En resumen
- Quién: Narciso Mendoza, un niño de unos doce años que luchaba con las tropas de José María Morelos en la guerra de Independencia de México.
- Cuándo y dónde: el 19 de febrero de 1812, el primer día del Sitio de Cuautla (en el actual estado de Morelos), que duró hasta el 2 de mayo.
- Qué hizo: cuando los realistas del general Calleja estaban a punto de tomar una trinchera, disparó un cañón que había quedado abandonado y ayudó a frenar el ataque.
- Por qué importa: casi ningún documento de la época lo menciona, y muchos lo tomaban por leyenda. En 1977 apareció una carta suya de 1864 que confirma la hazaña y cuenta cómo acabó su vida.
Cuautla, 1812: Morelos acorralado
En febrero de 1812, el cura José María Morelos, jefe de los insurgentes del sur, se hizo fuerte en Cuautla con sus tropas. Contra él marchó el general realista Félix María Calleja, que hasta entonces había ganado casi todas sus batallas. El 17 de febrero sus soldados llegaron a unos diez kilómetros de la villa.
Morelos repartió la defensa entre sus mejores jefes. A Hermenegildo Galeana le encargó el fuerte de San Diego, que consideraba el punto más peligroso. Dentro de Cuautla había, además, algo poco común: una compañía de niños de entre 12 y 15 años, los llamados emulantes, armados con carabinas pequeñas.
El asalto del 19 de febrero
El 19 de febrero de 1812, Calleja atacó Cuautla con cuatro columnas, convencido de que la villa caería al primer intento. El golpe principal iba contra el fuerte de San Diego, pero los realistas también avanzaron por otro lado: agujereando casas y saltando cercas, llegaron casi hasta una trinchera del noroeste.
Según la historia del Sitio publicada por el INEHRM, esa trinchera la defendió «el niño Narciso Mendoza», que disparó un cañón abandonado. El estruendo atrajo a los insurgentes hacia ese punto, y entre todos rechazaron a los realistas, que sufrieron muchas bajas. Calleja se retiró, y nunca más volvió a lanzar un asalto contra Cuautla: a partir de entonces intentó rendirla por hambre.
Lo que contó Bustamante
El relato más antiguo de la hazaña es del cronista insurgente Carlos María de Bustamante, en su Cuadro histórico de la Revolución Mexicana. Según él, una falsa alarma hizo que los artilleros abandonaran sus cañones en la plazuela de San Diego, y allí solo quedó «un muchacho de doce años llamado Narciso». Un dragón (un soldado de caballería) se le echó encima y le hirió un brazo de un sablazo; el niño se agarró con una mano a un palo de la batería, con la otra tomó la mecha encendida que estaba clavada en el suelo y, «casi maquinalmente», disparó el cañón. Según Bustamante, el disparo mató al dragón y detuvo a los que avanzaban.
Bustamante añade que Morelos mandó llamar al niño y le asignó una pensión de cuatro reales diarios mientras duró el sitio.
¿Por qué se dudaba de la historia?
Porque casi nadie más la cuenta. El historiador Jorge Gurría Lacroix lo explicó en un estudio publicado por la UNAM en 1979: Morelos no menciona a Narciso en sus declaraciones, Calleja tampoco lo nombra en sus partes al virrey sobre el 19 de febrero, y el historiador Lucas Alamán no le da crédito.
Solo había dos fuentes. Una era Bustamante, de quien muchos desconfiaban por sus exageraciones. La otra, el capitán insurgente Felipe Benicio Montero, que estuvo en el sitio y lo llamaba Narciso García Mendoza, pero que no lo vio con sus ojos y que atribuía al cañonazo la muerte del conde de Casa Rul, algo que otras fuentes desmienten. Con tan poco, la duda era razonable.
La carta de 1864
En 1977, unos investigadores que ordenaban el Archivo Histórico de Hacienda, guardado en el Archivo General de la Nación, encontraron una carta fechada en Ciudad del Carmen (Campeche) el 10 de agosto de 1864. La firmaba Narciso Mendoza. Estaba escrita por otra persona, y la firma, de trazo torpe, era la de alguien que apenas sabía escribir su nombre.
En ella, Narciso le recordaba a su destinatario el día del asalto: «yo fui quien disparó el cañonazo que valió en gran parte para salir del apuro en que nos encontrábamos, habiendo yo sido herido en este mismo lugar por un dragón enemigo en el brazo izquierdo». Contaba que, por aquella herida, en Cuautla se puso una inscripción que decía «Calle de San Diego y valor de Narciso Mendoza», y que lo nombraron comandante de un cañoncito al que llamaban «el niño».
Para Gurría Lacroix, la carta confirma lo esencial del relato de Bustamante: el disparo y la herida en el brazo. No dice, en cambio, que matara al dragón.
Dato curioso
La carta iba dirigida a Juan Nepomuceno Almonte, que en Cuautla era un niño de 13 años y capitán de la compañía de los emulantes, en la que servía Narciso. Almonte era hijo de Morelos: el propio Morelos lo reconoció en las declaraciones de su proceso. Según un parte de la cárcel de Cuautla, Morelos llegó a encerrar a dieciocho de aquellos niños soldados, y su pequeño capitán subió de noche a la azotea y sacó a cuatro con cuerdas.
Un final que casi nadie cuenta
La carta también cuenta lo que fue de Narciso. Salió de Cuautla con Morelos cuando el ejército insurgente rompió el sitio, el 2 de mayo de 1812, y siguió con él hasta que Morelos cayó prisionero. Después luchó con Vicente Guerrero y, según escribe, Guerrero e Iturbide lo ascendieron a coronel de artillería.
En 1864, México estaba gobernado por el emperador Maximiliano de Habsburgo, y Almonte era el gran mariscal de su corte. Narciso le escribe como un soldado del Imperio: había estado con las tropas imperiales en Yucatán y en Tabasco, donde se ganaba la vida fabricando fuegos artificiales, y lo había perdido todo al tener que huir. Llamaba a Maximiliano «nuestro emperador» y decía no haber pertenecido nunca a los liberales. Se describía viejo, sin recursos y cargado de familia, y pedía ayuda para volver a su tierra, porque quería «morir en mi suelo patrio».
El niño que se convirtió en héroe de la Independencia terminó, medio siglo después, pidiendo ayuda al hijo de Morelos en la corte de un emperador europeo.
Lo que no se sabe
- Si mató al dragón. Lo dice Bustamante, pero el propio Narciso, en su carta, solo habla del disparo y de su herida.
- Su edad exacta y su fecha de nacimiento. Bustamante le da doce años en 1812; otras fechas que circulan por internet no tienen una fuente segura.
- Si la carta es suya. Gurría Lacroix la dio por buena, aunque reconoció que no se le había hecho un estudio de la letra.
- Cómo y cuándo murió. La carta es lo último que se sabe de él con seguridad.
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Fuentes y referencias
- Jorge Gurría Lacroix (1979). Narciso Mendoza y Juan N. Almonte en el sitio de Cuautla. Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, n.º 7, Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM. El relato de Bustamante, la versión de Montero, por qué se dudaba de la hazaña, la carta de 1864 (hallazgo, descripción y contenido), Almonte como hijo de Morelos y capitán de los emulantes, y el parte de la cárcel de Cuautla.
- Rosa Leticia Archondo y Jorge González Betancourt (INEHRM, 2021; 1.ª ed. 1985). Rompimiento del Sitio de Cuautla. Las fechas del sitio (19 de febrero al 2 de mayo de 1812), el asalto de Calleja en cuatro columnas, Galeana en San Diego, la trinchera del noroeste defendida por «el niño Narciso Mendoza», la compañía de los emulantes y la salida del 2 de mayo.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Narciso Mendoza?
Un niño de unos doce años que luchaba con las tropas de Morelos. El 19 de febrero de 1812, durante el asalto realista a Cuautla, disparó un cañón abandonado y ayudó a rechazar el ataque. Por eso se le conoce como el Niño Artillero.
¿Es verdad la historia del Niño Artillero o es una leyenda?
Durante mucho tiempo se dudó, porque solo la contaban dos cronistas y ni Morelos ni Calleja la mencionan. En 1977 apareció una carta del propio Narciso, de 1864, en la que dice que él disparó el cañonazo y que un dragón le hirió el brazo izquierdo. El historiador Jorge Gurría Lacroix la consideró una confirmación de lo esencial.
¿Qué fue de Narciso Mendoza después de la Independencia?
Según su carta, siguió en el ejército, fue ascendido a coronel de artillería y en 1864 servía con las tropas del Imperio de Maximiliano. Vivía en Ciudad del Carmen, pobre y con familia, y pedía ayuda para volver a su tierra. Es lo último que se sabe de él con seguridad.



