Misterios, personajes y batallas que cambiaron el mundo

El misterio del faro de las islas Flannan: los tres fareros que desaparecieron en 1900

En diciembre de 1900, un barco llegó a un faro perdido en el Atlántico, al oeste de Escocia. Las lámparas estaban limpias y listas. Faltaban los tres hombres que lo cuidaban, y nunca se los volvió a ver.

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Fotografía antigua en blanco y negro de una isla de acantilados altos en medio del mar, con un pequeño faro blanco en lo alto
Eilean Mor, la isla del faro, vista desde el mar junto al embarcadero del este. Lámina del libro «Studies in Bird Migration» de William Eagle Clarke, 1912 (dominio público).

En resumen

  • Quiénes: James Ducat, Thomas Marshall y Donald McArthur, los tres fareros del faro de Eilean Mor, en las islas Flannan, al oeste de Escocia.
  • Qué pasó: el 26 de diciembre de 1900, el barco de relevo encontró el faro vacío. Los tres llevaban desaparecidos desde el 15 de diciembre.
  • La explicación oficial: una ola enorme se los llevó mientras aseguraban material en el embarcadero del oeste, durante un temporal.
  • Por qué es famoso: nunca apareció ningún cuerpo, y con los años se añadieron detalles inventados que lo convirtieron en leyenda.

Un faro en el fin del mundo

Las islas Flannan son un grupo de rocas e islotes en el océano Atlántico, a unos 25 kilómetros al oeste de la isla de Lewis, en las Hébridas escocesas. Allí no vive nadie. En la mayor de ellas, Eilean Mor, una isla de acantilados altísimos, se encendió por primera vez un faro el 7 de diciembre de 1899. Lo había diseñado David Alan Stevenson, de la famosa familia de ingenieros de faros escoceses.

Lo cuidaban tres hombres, que se turnaban con un cuarto que descansaba en tierra. En diciembre de 1900 estaban de guardia:

  • James Ducat, farero jefe.
  • Thomas Marshall, ayudante.
  • Donald McArthur, farero ocasional, que sustituía a un compañero de baja por enfermedad.

El faro llevaba funcionando poco más de un año.

La noche en que la luz se apagó

Hacia la medianoche del 15 de diciembre de 1900, el vapor Archtor pasó cerca de las islas y su tripulación se dio cuenta de algo raro: el faro estaba apagado. Lo comentaron al llegar a puerto, pero el aviso no llegó a la autoridad de los faros escoceses. Desde la isla de Lewis tampoco se veía la luz, y así pasaron diez días.

El barco de relevo, el Hesperus, debía llegar el 20 de diciembre, pero el mal tiempo no le dejó acercarse. Llegó por fin el 26 de diciembre, hacia el mediodía, y nadie salió a recibirlo. El capitán, James Harvie, hizo sonar la sirena y lanzó una bengala. Nadie respondió.

¿Qué encontraron en el faro?

Bajó a tierra el farero de relevo, Joseph Moore, y subió solo hasta el faro. La puerta y la verja estaban cerradas. Dentro, según su testimonio:

  • Las lámparas estaban limpias, llenas de aceite y listas para encenderse.
  • La lente y la maquinaria estaban limpias, y la cocina, recogida.
  • Faltaban dos de los tres trajes impermeables y sus botas de agua. El tercero seguía colgado.
  • No había nadie. Ni en el faro ni en la isla apareció ninguno de los tres.

El cuaderno oficial del faro llegaba hasta el 13 de diciembre. Pero los fareros apuntaban los datos del tiempo primero en una pizarra, para pasarlos después al cuaderno, y la pizarra seguía hasta las 9 de la mañana del 15 de diciembre. Por eso se cree que desaparecieron esa misma tarde, un sábado.

La investigación: una ola gigante

El 29 de diciembre llegó a la isla Robert Muirhead, inspector de la autoridad de los faros del norte, que había contratado a los tres hombres y los conocía bien. Su informe, fechado el 8 de enero de 1901, se conserva hoy en los Archivos Nacionales de Escocia.

En el embarcadero del oeste encontró daños que, escribió, eran «difíciles de creer si no se ven»:

  • Una caja de cuerdas guardada en una grieta a unos 33 metros sobre el mar estaba destrozada, y las cuerdas, esparcidas.
  • La barandilla de hierro estaba doblada y retorcida.
  • Una roca de más de una tonelada se había movido de su sitio.
  • Había hierba arrancada a más de 60 metros de altura en el acantilado.

Su conclusión fue que Ducat y Marshall bajaron con sus impermeables al embarcadero del oeste, en pleno temporal, para asegurar la caja de las cuerdas, y que una ola enorme e inesperada los arrastró al mar. McArthur, que salió con prisa en mangas de camisa, quizá para avisarlos o ayudarlos, habría corrido la misma suerte. Las muertes se registraron como un accidente causado por el mal tiempo.

Lo que se inventó después

Con los años, el caso se llenó de detalles que hoy siguen circulando por internet y que no son ciertos:

  • La comida servida y la silla volcada. Vienen de un poema, «Flannan Isle», que el poeta inglés Wilfrid Wilson Gibson publicó en 1912. Es una obra de ficción. Según Joseph Moore, la cocina estaba recogida.
  • Las anotaciones misteriosas del cuaderno. Se dice que el cuaderno hablaba de la peor tormenta en veinte años, de un McArthur llorando y de los tres rezando, y que terminaba con «Tormenta acabada, mar en calma. Dios está sobre todo». El investigador Mike Dash, que estudió el caso a fondo para la revista Fortean Times, comprobó que esas anotaciones no existen: se añadieron a la historia mucho después.
  • Monstruos marinos, espías o un barco fantasma: fueron especulaciones de la prensa de la época, sin ninguna prueba.

Lo que no se sabe

Nadie vio lo que pasó y nunca se encontró ningún cuerpo, así que la explicación de la ola no se puede demostrar. Tampoco se sabe por qué los tres dejaron el faro a la vez, contra las normas, ni por qué McArthur salió sin impermeable. Hay otras teorías, como una pelea entre ellos, pero ninguna tiene pruebas.

El faro de Eilean Mor sigue en pie. Desde 1971 funciona solo, sin nadie que lo cuide. Y sigue guardando la pregunta que dejaron tres hombres que un día de diciembre de 1900 bajaron al mar y no volvieron.

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Fuentes y referencias

Preguntas frecuentes

¿Qué pasó con los fareros de las islas Flannan?

Desaparecieron en diciembre de 1900, probablemente la tarde del día 15. El informe oficial de Robert Muirhead concluyó que una ola enorme los arrastró al mar mientras aseguraban material en el embarcadero del oeste durante un temporal. Nunca se encontraron sus cuerpos.

¿Cómo se llamaban los tres fareros?

James Ducat, el farero jefe; Thomas Marshall, su ayudante; y Donald McArthur, un farero ocasional que sustituía a un compañero enfermo.

¿Es verdad que encontraron la comida servida y una silla volcada?

No. Ese detalle viene de un poema de ficción publicado en 1912. Según el farero que llegó primero, Joseph Moore, la cocina estaba recogida. Tampoco existen las anotaciones misteriosas del cuaderno que circulan por internet.

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