En resumen
- Qué: una «epidemia de baile» en Estrasburgo (hoy en Francia, entonces en el Sacro Imperio), entre julio y septiembre de 1518.
- Cómo empezó: el 14 de julio, una mujer, a la que la mayoría de las crónicas llaman Frau Troffea, se puso a bailar en la calle y no paró en días. Otros vecinos la siguieron.
- Cuántos: las crónicas hablan de entre 50 y unas 400 personas bailando durante semanas.
- Por qué importa: es el caso mejor documentado de un fenómeno que se repitió en Europa durante siglos, y todavía no tiene una explicación segura.
Una mujer sola en la calle, sin música
El 14 de julio de 1518, en una calle estrecha de Estrasburgo, una mujer salió de su casa y se puso a bailar. No había música ni fiesta. Bailó durante horas, sin hacer caso a su marido, que le pedía que parara. Siguió al día siguiente, y al otro. Según las crónicas, aguantó entre cuatro y seis días, hasta que las autoridades la mandaron en carro a un santuario fuera de la ciudad.
Cuatro de las seis crónicas que se conservan la llaman Frau Troffea, «la señora Troffea». Las otras dos hablan solo de «una mujer». No sabemos nada más de ella: ni su edad, ni a qué se dedicaba.
Lo inquietante vino después. Al tercer día ya había más gente bailando a su lado. Al final de la semana eran más de treinta: vendedores, mendigos, peregrinos e incluso monjas y sacerdotes, según las crónicas. Y no bailaban por gusto. Los testigos describen a personas agotadas, con los pies destrozados, que no conseguían parar.
¿Qué hicieron las autoridades? La peor solución posible
Estrasburgo era una ciudad rica e importante, y su consejo pidió opinión a los médicos. El gremio de médicos descartó un castigo del cielo: dijo que era «una enfermedad natural, que viene de la sangre recalentada». Según las ideas de la época, la solución era que los enfermos bailaran hasta curarse, como quien suda una fiebre.
Y el consejo lo llevó a la práctica:
- Mandó a los gremios de carpinteros y curtidores que vaciaran sus salones para que sirvieran de pistas de baile.
- Montó tarimas en dos mercados de la ciudad, el de los caballos y el del grano.
- Pagó a músicos con tambores, flautas, violines y trompas para que tocaran sin parar, y a personas sanas para que bailaran con los afectados y los sostuvieran.
Fue un error. Ver a tanta gente bailando en público, con música día y noche, parece que atrajo a todavía más vecinos. Según la crónica de la familia Imlin, al cabo de un mes había unas 400 personas afectadas.
Prohibido bailar: el santuario de San Vito
Al ver que la cosa empeoraba, el consejo dio marcha atrás. Mandó desmontar las tarimas, sacar a los bailarines de la vista y prohibir la música y el baile en público hasta septiembre.
Mucha gente creía que aquello era una maldición de San Vito, un santo al que se asociaba con este tipo de males. Así que a los más afectados los llevaron en carros hasta un santuario dedicado a él, a varios días de camino. Allí, según las crónicas, los sacerdotes los ponían ante una imagen del santo, les daban pequeñas cruces y unos zapatos rojos marcados con cruces y rociados con agua bendita.
A finales de agosto o principios de septiembre de 1518, el baile se apagó. Así de repente como había empezado.
¿Murió gente bailando?
Es lo que más se repite en internet: que la gente «bailó hasta morir» y que llegaron a morir quince personas al día. Pero aquí conviene separar lo seguro de lo que no lo es.
Los documentos de la propia ciudad escritos en 1518 no dicen cuántos murieron, ni siquiera si murió alguien. La cifra de quince muertos al día aparece en crónicas escritas bastante después, como una de 1636. El historiador John Waller, que es quien más ha estudiado el caso, cree que pudo haber muertes por agotamiento, infartos o derrames. Otros historiadores lo ponen en duda. Lo honesto es decir que no se sabe.
¿Qué pudo causarlo?
Hay dos explicaciones principales, y ninguna está demostrada.
1. El cornezuelo del centeno. En los años cincuenta, el farmacólogo sueco Eugene Backman propuso que fue una intoxicación por cornezuelo, un hongo que crece en el centeno húmedo y que puede causar convulsiones y alucinaciones. El problema, como señala Waller, es que ese hongo también corta la circulación de la sangre en piernas y brazos: alguien intoxicado difícilmente podría bailar durante días. Además, no en todos los lugares donde hubo epidemias de baile se comía centeno.
2. Un caso de histeria colectiva. Es la explicación que hoy convence a más historiadores. Estrasburgo venía de años terribles: varias malas cosechas seguidas y hambre, enfermedades como la sífilis, que acababa de llegar, un verano de mucho calor y mucha miseria. Y la gente creía de verdad en la maldición de San Vito. Según Waller, en una ciudad agotada y asustada, el miedo a esa maldición pudo hacer que muchas personas cayeran en una especie de trance que se contagiaba al verlo en otros. Otros casos parecidos están documentados mucho después, como la «epidemia de risa» que afectó a cientos de estudiantes en Tanganica (hoy Tanzania) a principios de los años sesenta.
Ya en su tiempo hubo quien lo vio de forma más simple: el médico Paracelso, que pasó por Estrasburgo años después, escribió que Frau Troffea fingía para molestar a su marido y que los demás la imitaron.
Lo que no se sabe
No se sabe cuántas personas bailaron exactamente (las crónicas van de 50 a 400), ni si alguien murió, ni qué lo provocó. Tampoco es seguro que la primera fuera Frau Troffea: dos de las seis crónicas no dan su nombre. Lo que sí está bien documentado es que pasó, que duró más de un mes y lo que hicieron las autoridades.
No fue la única
Lo de Estrasburgo no fue un caso aislado. Desde 1374 hubo más de diez epidemias de baile a lo largo de los ríos Rin y Mosela, y casi todas cerca de Estrasburgo. Se recuerdan otras en Bélgica, Países Bajos e Italia. Pero la de 1518 es la que mejor conocemos, porque la contaron médicos, cronistas y funcionarios que la vieron con sus propios ojos.
Más de 500 años después, sigue siendo una de las historias más extrañas de Europa: una ciudad entera intentando curar a sus vecinos con música, y descubriendo que la música lo empeoraba.
Si te gustan los misterios que la historia no ha cerrado, lee también el misterio del Mary Celeste, el manuscrito Voynich, escrito por la misma época, y el misterio del paso Diátlov.
Fuentes y referencias
- John Waller, The Public Domain Review. The Dancing Plague of 1518. El 14 de julio, Frau Troffea, la crónica Imlin (unas 400 personas), salones de los gremios, tarimas, músicos, la prohibición de Sebastian Brant, el santuario de San Vito, los zapatos rojos, Paracelso y las epidemias desde 1374.
- National Geographic. What caused the dancing plague of 1518?. Las seis crónicas, la teoría del cornezuelo de Eugene Backman, la histeria colectiva y las opiniones de las historiadoras Kathryn Dickason y Lynneth Miller Renberg.
- History.com, Evan Andrews. What was the dancing plague of 1518?.
- John Waller (2009). The Dancing Plague: The Strange, True Story of an Extraordinary Illness. Sourcebooks (publicado antes como A Time to Dance, a Time to Die, 2008).
- Wikipedia (solo como apoyo). Dancing plague of 1518. Que los documentos de 1518 no dan cifras de muertos y que esas cifras salen de relatos posteriores.
Preguntas frecuentes
¿Qué fue la epidemia de baile de 1518?
Un caso ocurrido en Estrasburgo entre julio y septiembre de 1518, en el que entre 50 y unas 400 personas, según las crónicas, bailaron durante días sin poder parar. Empezó con una mujer, a la que la mayoría de las crónicas llaman Frau Troffea.
¿De verdad murió gente bailando en 1518?
No se sabe. Los documentos de la ciudad escritos en 1518 no hablan de muertos. La famosa cifra de quince muertos al día aparece en crónicas escritas mucho después, y los historiadores no se ponen de acuerdo.
¿Qué causó la epidemia de baile?
No está demostrado. Las dos explicaciones principales son una intoxicación por cornezuelo, un hongo del centeno, y un caso de histeria colectiva en una ciudad agotada por el hambre y la enfermedad. Hoy la mayoría de los historiadores se inclina por la segunda.



