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Jack el Destripador: la historia real del asesino de Whitechapel que nunca fue atrapado

En el otoño de 1888, alguien mató a cinco mujeres en los barrios más pobres de Londres y desapareció para siempre. Más de un siglo después, ni la policía ni el ADN han logrado ponerle nombre. Esta es la historia, y la de sus víctimas.

📅 Publicado el · ⏱ 5 min de lectura

Grabado antiguo de una calle oscura de Londres por la noche, con un hombre con sombrero vigilado por miembros de un comité de vecinos
«Un personaje sospechoso», grabado de R. Taylor en The Illustrated London News del 13 de octubre de 1888, de la serie «Con el Comité de Vigilancia en el East End» (dominio público).

En resumen

  • Dónde y cuándo: en Whitechapel y los barrios vecinos del East End de Londres, entre el 31 de agosto y el 9 de noviembre de 1888.
  • Qué pasó: un asesino mató a cinco mujeres, conocidas como las «cinco canónicas», y nunca fue identificado.
  • El nombre: «Jack el Destripador» salió de una carta enviada a la prensa que probablemente era falsa.
  • Lo que hoy se sabe: la historiadora Hallie Rubenhold demostró que la mayoría de sus víctimas no eran prostitutas, como se repitió durante más de cien años.

El Londres más pobre de 1888

A finales del siglo XIX, Londres era la capital de un imperio enorme. Pero en su lado este, el East End, muchísimas familias vivían en una pobreza terrible. Allí llegaban inmigrantes de toda Europa para empezar de cero, y allí se amontonaban las pensiones baratas, donde se pagaba por una cama para una sola noche. Quien no tenía para la cama, dormía en la calle. El barrio tenía fama de violento y peligroso.

Las agresiones contra mujeres eran frecuentes y rara vez salían en los periódicos. Pero los crímenes que empezaron en agosto de 1888 fueron distintos. Fueron tan brutales que aterrorizaron a todo el país y llenaron las portadas durante meses.

Cinco mujeres en diez semanas

La policía investigó una larga lista de asesinatos en la zona entre 1888 y 1891, conocidos como «los crímenes de Whitechapel». Pero cinco de ellos, cometidos en apenas diez semanas, se consideran casi siempre obra del mismo asesino. Son las llamadas «cinco canónicas»:

  • Mary Ann «Polly» Nichols, de 43 años, asesinada el 31 de agosto de 1888.
  • Annie Chapman, el 8 de septiembre.
  • Elizabeth Stride y Catherine Eddowes, las dos en la misma madrugada, la del 30 de septiembre, con pocas horas de diferencia.
  • Mary Jane Kelly, de unos 25 años, el 9 de noviembre, en el cuarto donde vivía.

Todas fueron atacadas de noche, con un cuchillo, y en casi todos los casos el asesino mutiló los cuerpos. La forma en que lo hizo hizo pensar a algunos médicos de la época que sabía algo de anatomía. Después del crimen de Mary Jane Kelly, los asesinatos de las «cinco canónicas» se detuvieron tan de repente como habían empezado.

Las cartas y el nacimiento de un nombre

Durante aquellas semanas, la policía y los periódicos recibieron muchas cartas de gente que decía ser el asesino, y casi todas se consideran bromas o mentiras. Una de ellas, firmada como «Jack the Ripper» («Jack el Destripador»), se publicó en la prensa, y el nombre se quedó para siempre. Muchos expertos creen que esa carta la escribió un periodista para vender más periódicos.

Otra carta, enviada al jefe de un comité de vecinos que patrullaba el barrio, llegó con un trozo de riñón humano y empezaba con las palabras «Desde el infierno». Nunca se supo quién la envió.

El miedo hizo que los vecinos se organizaran en comités de vigilancia para recorrer las calles de noche, como los que aparecen en el grabado que encabeza esta historia.

¿Quién era Jack el Destripador?

Nadie lo sabe. Según History.com, desde 1888 se han señalado más de cien sospechosos: médicos, carniceros, un barbero inmigrante, el pintor Walter Sickert e incluso un nieto de la reina Victoria. Cada pocos años aparece un libro o un documental que asegura haber resuelto el caso. Ninguno lo ha demostrado.

Lo que no se sabe

En los últimos años se ha dicho que el ADN señalaba a un sospechoso, el barbero polaco Aaron Kosminski, a partir de un chal que se atribuye a una de las víctimas. Pero el origen de ese chal no está comprobado, el estudio no se ha podido repetir y la propia revista científica que lo publicó expresó después sus dudas sobre él. Las pruebas de ADN en las cartas tampoco sirvieron: después de tantos años, el papel ha pasado por demasiadas manos. A día de hoy, Jack el Destripador sigue sin nombre.

La verdad sobre las víctimas

Durante más de un siglo, casi todos los libros y películas repitieron que las cinco víctimas eran prostitutas. En 2019, la historiadora británica Hallie Rubenhold publicó el libro The Five («Las cinco»), en el que reconstruyó sus vidas con documentos de la época. Su conclusión, recogida por la revista Smithsonian, cambió la historia: no hay pruebas de que Polly Nichols, Annie Chapman y Catherine Eddowes se dedicaran a la prostitución. Lo que tenían en común era otra cosa: la pobreza, y que en aquel Londres era demasiado fácil que una mujer acabara durmiendo en la calle.

Sus historias son las de mujeres reales. Polly Nichols era hija de un herrero y vivió años con su marido y sus hijos en un edificio para familias pobres, hasta que el matrimonio se rompió. Annie Chapman era esposa de un cochero y madre de ocho hijos, y perdió todo por el alcohol. Elizabeth Stride era sueca y llegó a regentar un café en Londres. Catherine Eddowes sabía leer y escribir, recorría Inglaterra vendiendo folletos de canciones, y a su entierro fueron unas 500 personas. Mary Jane Kelly, la más joven, fue la única de las cinco que figuraba como prostituta en su certificado de defunción.

Como dijo Rubenhold, el asesino se ha convertido casi en un personaje de leyenda, pero era una persona real que mató a personas reales. Quizá por eso, más de un siglo después, el misterio sigue enganchando a todo el mundo, igual que otros casos sin resolver como el del hombre de Somerton o el del secuestrador D. B. Cooper.

Fuentes y referencias

  • HISTORY.com Editors (actualizado en 2025). Jack the Ripper. El East End en 1888, las cartas enviadas a la policía, el origen del nombre en una carta que pudo ser falsa y los más de cien sospechosos, entre ellos Walter Sickert y un nieto de la reina Victoria.
  • Smithsonian Magazine (2019). New Book Chronicles the Lives of Jack the Ripper's Victims. El libro The Five de Hallie Rubenhold, la falta de pruebas de que Nichols, Chapman y Eddowes fueran prostitutas, las vidas de las cinco, el doble crimen del 30 de septiembre y el certificado de defunción de Mary Jane Kelly.
  • Wikipedia (en inglés). Jack the Ripper. Apoyo: las fechas de las «cinco canónicas» (del 31 de agosto al 9 de noviembre de 1888), la carta «Dear Boss», la carta «From Hell» con el riñón y las dudas sobre los análisis de ADN.

Preguntas frecuentes

¿Se sabe quién era Jack el Destripador?

No. Desde 1888 se han señalado más de cien sospechosos, pero ninguno se ha podido demostrar. Los análisis de ADN que apuntaban a un barbero polaco, Aaron Kosminski, se basan en un chal de origen dudoso y no se han podido repetir.

¿Cuántas víctimas tuvo Jack el Destripador?

Se le atribuyen casi siempre cinco, las llamadas «cinco canónicas»: Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly, asesinadas entre el 31 de agosto y el 9 de noviembre de 1888. La policía investigó más crímenes en la zona, pero no se sabe si fueron obra del mismo asesino.

¿Las víctimas de Jack el Destripador eran prostitutas?

La mayoría no, según la historiadora Hallie Rubenhold, que investigó sus vidas en su libro The Five (2019): no hay pruebas de que Polly Nichols, Annie Chapman y Catherine Eddowes lo fueran. Lo que tenían en común era la pobreza.

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