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La Batalla de Stalingrado: la historia de la batalla que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial

Durante seis meses, alemanes y soviéticos lucharon calle por calle y casa por casa en una ciudad a orillas del Volga. Al final, un ejército entero de Hitler quedó atrapado entre el hielo y el hambre. Esta es la historia de Stalingrado.

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Fotografía en blanco y negro del centro de Stalingrado en ruinas en febrero de 1943, con edificios destruidos y calles cubiertas de escombros
El centro de Stalingrado el 2 de febrero de 1943, el día en que terminó la batalla. Foto de Georgi Zelma, archivo RIA Novosti (CC BY-SA 3.0).

En resumen

  • Dónde y cuándo: en Stalingrado (hoy Volgogrado), en el sur de Rusia, entre el verano de 1942 y el 2 de febrero de 1943.
  • Quiénes: la Alemania nazi y sus aliados contra la Unión Soviética. Más de dos millones de soldados lucharon en ella.
  • Qué pasó: los alemanes casi tomaron la ciudad, pero un contraataque soviético rodeó a su VI Ejército, que acabó rindiéndose de hambre y de frío.
  • Por qué importa: fue una de las batallas más sangrientas de la historia y el momento en que la guerra empezó a volverse contra Hitler.

Una ciudad con el nombre de Stalin

En el verano de 1942, la Segunda Guerra Mundial llevaba tres años. Alemania había invadido la Unión Soviética el año anterior y había llegado a las puertas de Moscú, pero no había logrado tomarla. Ahora, Hitler lanzó una gran ofensiva hacia el sur de Rusia. Su gran objetivo eran los campos de petróleo del Cáucaso, según el Museo Imperial de la Guerra británico.

En el camino estaba Stalingrado, una ciudad industrial a orillas del río Volga, por donde pasaban los barcos que unían el oeste del país con el este. Fabricaba, entre otras cosas, armas para el ejército soviético. Pero tenía además algo que ninguna otra ciudad tenía: llevaba el nombre del dictador soviético, Iósif Stalin.

Para Hitler, tomarla habría sido un golpe de propaganda enorme. Para Stalin, perderla era impensable. Ordenó defenderla a cualquier precio y dictó la famosa Orden n.º 227, conocida por su consigna: «¡Ni un paso atrás!». Quien se retirara podía ser juzgado por un tribunal militar.

Una ciudad convertida en ruinas

El 23 de agosto de 1942, el VI Ejército alemán, al mando del general Friedrich Paulus, empezó el asalto. La aviación alemana bombardeó la ciudad sin descanso. Según History.com, más de 400.000 habitantes no fueron evacuados, porque los dirigentes soviéticos creían que su presencia animaría a los soldados. A los trabajadores se les pidió que lucharan, a menudo sin armas propias, y las mujeres cavaron trincheras en el frente. Nadie sabe cuántos civiles murieron: se calcula que decenas de miles.

En otoño, Stalingrado era un mar de escombros. La lucha se volvió algo nunca visto: se peleaba calle por calle, casa por casa y a veces piso por piso, con francotiradores apostados en los tejados. En octubre, los alemanes controlaban casi toda la ciudad, pero los soviéticos seguían aferrados a la orilla del Volga, por donde cruzaban en barca los refuerzos.

La trampa: la operación Urano

Mientras los alemanes se desangraban en las ruinas, el general soviético Gueorgui Zhúkov y sus mandos preparaban en secreto un golpe enorme. En noviembre de 1942 lanzaron un contraataque por los dos lados de la ciudad, la operación Urano. Rompieron las líneas por los flancos y cerraron un anillo alrededor de Stalingrado.

De repente, los sitiadores se habían convertido en sitiados. Dentro del cerco quedaron atrapados cerca de 300.000 soldados alemanes y de sus aliados, según History.com. Hitler les prohibió intentar escapar: debían resistir. La aviación alemana intentó abastecerlos por aire, pero nunca llegó ni de lejos a lo que necesitaban.

El hambre y el invierno ruso

Llegó el invierno, con temperaturas que los soldados alemanes no estaban preparados para soportar. Sin comida, sin medicinas y cada vez con menos munición, el VI Ejército se fue muriendo poco a poco. Los intentos de rescatarlo desde fuera fracasaron, y los soviéticos siguieron apretando el cerco.

Aun así, Hitler se negó a rendirse. Y a finales de enero hizo algo que sus propios oficiales entendieron al instante.

El mariscal que no quiso morir

El 30 de enero de 1943, cuando los soviéticos ya llegaban al centro de la ciudad, Hitler ascendió a Paulus a mariscal de campo. Según cuenta el historiador británico Laurence Rees, todos sabían lo que significaba: ningún mariscal alemán debía caer prisionero. Era una forma de decirle que se suicidara antes que rendirse.

Rees entrevistó en 1999 a Gerhard Hindenlang, un comandante alemán que estaba con Paulus aquellos días. Según contó Hindenlang, Paulus le preguntó qué pensaba del suicidio, y luego le dijo: «Hindenlang, soy cristiano. Me niego a suicidarme».

Al día siguiente, 31 de enero, Paulus fue capturado por los soviéticos. Los últimos alemanes que resistían en el norte de la ciudad se rindieron el 2 de febrero de 1943. Hitler estaba furioso: no entendía que su mariscal hubiera preferido vivir.

Lo que no se sabe

Las cifras de Stalingrado son enormes y no coinciden. History.com calcula que casi dos millones de personas murieron o resultaron heridas en la batalla. El Museo Imperial de la Guerra dice que los alemanes perdieron en total unos 500.000 hombres en la campaña. Sobre los prisioneros, el museo habla de 91.000 y History.com de casi 100.000. De los civiles muertos solo se sabe que fueron decenas de miles: el número exacto nunca se conoció.

El principio del fin

La mayoría de los soldados alemanes capturados en Stalingrado murieron en los campos de prisioneros soviéticos, de enfermedad o de hambre. Para Alemania fue un golpe terrible: por primera vez, el régimen de Hitler tuvo que reconocer en público una derrota.

Después de Stalingrado, los alemanes ya no volvieron a recuperar la iniciativa en el frente del este. El ejército soviético empezó una larga marcha hacia el oeste que terminaría en Berlín en 1945. Por eso, muchos historiadores consideran esta batalla el gran punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

La ciudad se reconstruyó y en 1961 cambió de nombre: hoy se llama Volgogrado. Allí se recuerda cada año el final de la batalla. Si quieres conocer otra historia de soldados que lucharon hasta el final, lee la de Simo Häyhä, el francotirador finlandés al que llamaban la «Muerte Blanca», que se enfrentó a los soviéticos en otra guerra de invierno. Y para el otro gran frente de 1944, tienes el Desembarco de Normandía.

Fuentes y referencias

  • HISTORY.com Editors (actualizado en 2025). Battle of Stalingrad. Por qué Hitler quería la ciudad, la Orden n.º 227 («¡Ni un paso atrás!»), el inicio del ataque el 23 de agosto de 1942, los más de 400.000 habitantes sin evacuar, la lucha calle por calle, la operación Urano, los casi 300.000 soldados atrapados, los casi 100.000 prisioneros y los casi dos millones de muertos y heridos.
  • Imperial War Museums (Londres). What you need to know about the Battle of Stalingrad. El objetivo del petróleo del Cáucaso, el VI Ejército de Paulus, la orilla del Volga en octubre, el contraataque de Zhúkov en noviembre, la rendición en febrero de 1943 y los 500.000 hombres perdidos por Alemania, con 91.000 prisioneros.
  • Laurence Rees, WW2History.com (2013). 70 years ago: Paulus surrenders at Stalingrad. El ascenso de Paulus a mariscal el 30 de enero de 1943 y su significado, y el testimonio de Gerhard Hindenlang.
  • Wikipedia (en inglés). Battle of Stalingrad. Apoyo: la rendición de Paulus el 31 de enero, la del bolsillo norte el 2 de febrero de 1943 y el fracaso del abastecimiento aéreo. Y Volgograd: el cambio de nombre en 1961.

Preguntas frecuentes

¿Por qué fue tan importante la Batalla de Stalingrado?

Porque allí quedó destruido un ejército alemán entero, el VI Ejército, y desde entonces Alemania ya no recuperó la iniciativa en el frente del este. Muchos historiadores la consideran el gran punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

¿Cuánto duró la Batalla de Stalingrado?

Unos seis meses. El asalto alemán a la ciudad empezó el 23 de agosto de 1942 y los últimos soldados alemanes se rindieron el 2 de febrero de 1943.

¿Cómo se llama hoy Stalingrado?

Volgogrado. La ciudad, a orillas del río Volga, en el sur de Rusia, cambió de nombre en 1961.

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