Misterios, personajes y batallas que cambiaron el mundo

El vuelo 19: los cinco aviones que desaparecieron en 1945 y dieron origen al Triángulo de las Bermudas

Cinco aviones de la Marina de Estados Unidos salieron de Florida en un vuelo de práctica. Su jefe creyó que estaba sobre otro mar. No volvieron, y el hidroavión que salió a buscarlos tampoco.

📅 Publicado el · ⏱ 8 min de lectura

Fotografía en blanco y negro de cuatro aviones militares de un motor volando en fila sobre el mar
Aviones Avenger como los del vuelo 19, sobre Fort Lauderdale en 1943. No son los aviones perdidos. Foto de Horace Bristol, Archivos Nacionales de EE. UU. (dominio público).

En resumen

  • Qué: el vuelo 19, cinco aviones torpederos Avenger de la Marina de Estados Unidos con 14 hombres a bordo, en un vuelo de práctica de navegación sobre las Bahamas.
  • Cuándo: el 5 de diciembre de 1945, cuatro meses después del final de la Segunda Guerra Mundial.
  • Qué pasó: el jefe del grupo creyó que estaba sobre los cayos de Florida y no sobre las Bahamas. Volaron perdidos hasta la noche, con mal tiempo, y nunca se encontró ni rastro de ellos. Un hidroavión que salió a buscarlos explotó en el aire con 13 hombres.
  • Por qué importa: es el caso que dio origen a la leyenda del Triángulo de las Bermudas. La explicación más probable es mucho menos misteriosa: se quedaron sin combustible y cayeron al mar.

Un vuelo de práctica, no una patrulla

A menudo se le llama «la patrulla perdida», pero el vuelo 19 no patrullaba nada. Era un ejercicio de entrenamiento con un nombre muy poco heroico: «Problema de navegación n.º 1». Salía de la base aérea naval de Fort Lauderdale, en Florida, y dibujaba un triángulo sobre el mar. Primero, 56 millas hacia el este para practicar bombardeos sobre un blanco de cemento. Después, más mar abierto, un giro hacia el norte cruzando la isla de Gran Bahama y, por último, 120 millas de vuelta a casa.

El instructor era el teniente Charles Carroll Taylor, un piloto con más de 2.500 horas de vuelo que había combatido en el Pacífico. Pero acababa de llegar desde la base de Miami, y era la primera vez que dirigía ese ejercicio. Los otros cuatro pilotos, un marino y tres infantes de marina, eran alumnos con unas 300 horas de vuelo cada uno. Con ellos iban nueve tripulantes. Eran 14 hombres: tendrían que haber sido 15, pero el cabo Allan Kosnar había pedido que lo dejaran fuera de ese vuelo.

Los depósitos iban llenos, para 5 horas y media de vuelo. Faltaba algo: ninguno de los cinco tenía su reloj de a bordo, una pieza que se robaba a menudo. No se consideró grave, porque cada piloto debía llevar el suyo en la muñeca.

Según el informe de la Marina, Taylor llegó tarde a la reunión previa y pidió al oficial de guardia que buscara a otro instructor, porque no quería hacer ese vuelo. No dio ningún motivo. No había nadie más disponible, y le dijeron que no.

«Estoy seguro de que estoy en los cayos»

Los cinco aviones despegaron a las 2:10 de la tarde. Al principio todo fue bien: en la torre se oyó cómo terminaban la práctica de bombardeo. A las 3:40 llegó la primera señal de alarma. Otro instructor que estaba en el aire, el teniente Robert Cox, oyó por radio una conversación extraña. Una voz pedía una y otra vez la lectura de la brújula, hasta que un alumno, el capitán Edward Powers, respondió: «No sé dónde estamos. Debimos de perdernos después del último giro».

Cox logró hablar con el jefe del grupo. Era Taylor, y su respuesta está en el informe oficial:

«Mis dos brújulas no funcionan y estoy intentando encontrar Fort Lauderdale. Estoy sobre tierra, pero está cortada. Estoy seguro de que estoy en los cayos, pero no sé cuánto he bajado y no sé cómo llegar a Fort Lauderdale».

Ese fue el error que lo decidió todo. Los cayos de Florida están al suroeste de Fort Lauderdale. Las islas que Taylor veía eran casi con seguridad las Bahamas, al este. Él conocía bien los cayos porque venía de Miami, pero no las Bahamas. Si creía estar en los cayos, lo lógico era volar hacia el noreste para volver a casa. Pero así se alejaba cada vez más de Florida, mar adentro.

«Si volamos al oeste, llegamos a casa»

En tierra entendieron pronto lo que pasaba. A las 4:30 de la tarde, el oficial de vuelo de Fort Lauderdale calculó que, si el grupo había hecho bien el primer tramo, era imposible que estuviera sobre los cayos: tenía que estar sobre las Bahamas. Pidió que les dijeran que volaran hacia el oeste, hacia el sol, como se hacía siempre con un avión perdido por la tarde.

Pero las comunicaciones fallaban. Había interferencias de emisoras de Cuba y mensajes que llegaban a trozos. Le pidieron a Taylor que cambiara a la frecuencia de rescate, y se negó para no perder el contacto con sus aviones. Le propusieron que otro piloto con la brújula en buen estado tomara el mando, y nadie lo hizo.

Taylor cambió de rumbo varias veces: hacia el noreste, hacia el este, hacia el oeste... y otra vez hacia el este. Seguía sin saber si estaba sobre el Atlántico o sobre el golfo de México. En la radio se oyó a dos alumnos, desesperados: «Si pudiéramos volar al oeste, llegaríamos a casa. ¡Rumbo oeste!».

A las 6 de la tarde, varias estaciones de radio ya habían localizado la señal de Taylor: estaban al norte de las Bahamas y al este de Florida, no sobre el golfo. El informe de la Marina reconoce un fallo amargo: a nadie se le ocurrió transmitirles esa posición para que la oyeran.

El último mensaje

Hacia las 6:20 de la tarde ya era de noche y el tiempo era muy malo. Los últimos mensajes de Taylor, entrecortados, fueron estos: «Todos los aviones, cerca unos de otros... tendremos que amerizar si no vemos tierra... cuando el primer avión baje de diez galones, bajamos todos juntos». Un petrolero británico que cruzaba la zona informó de «olas tremendas y vientos muy fuertes».

No se volvió a oír nada más del vuelo 19.

El hidroavión que salió a buscarlos

Desde toda la costa de Florida despegaron aviones de búsqueda. Uno de ellos fue un hidroavión Martin PBM Mariner, el «Training 49», que salió de la base de Banana River con 13 hombres a bordo. A las 7:30 de la tarde hizo su última llamada por radio.

A las 7:50, la tripulación del petrolero Gaines Mills vio una explosión con llamas de unos 30 metros de alto, que ardieron durante diez minutos. Cuando el barco llegó al lugar, solo encontró una gran mancha de combustible. Un portaaviones que seguía a los hidroaviones en su radar vio que uno de ellos desaparecía de la pantalla justo en ese punto. Esos aviones tenían fama de acumular vapores de gasolina, y la Marina cree que el Training 49 se incendió en el aire. No hubo supervivientes.

La búsqueda duró cinco días y fue una de las mayores de la historia, pero no apareció ni un solo rastro comprobado de los cinco Avenger.

¿Qué le pasó al vuelo 19?

La explicación más probable, según la Marina, es que los cinco aviones se quedaron sin combustible y amerizaron juntos en el Atlántico, frente a la costa de Florida y al norte de las Bahamas, en plena tormenta y de noche. Un Avenger que cae al mar con olas grandes se rompe, y los tripulantes de atrás casi no tienen tiempo de salir. Quien lograra salir no habría durado mucho en el agua fría de diciembre.

La comisión de investigación de la Marina culpó a Taylor: dijo que se había confundido hasta sufrir «algo parecido a una aberración mental». Su madre no lo aceptó. Sin aviones, sin cuerpos y sin pruebas, ¿cómo podían echarle la culpa a su hijo? Con un abogado, pidió que se revisara el caso. La Marina acabó retirando la acusación y cambió la conclusión por otra: «La causa del accidente sigue siendo desconocida».

Lo que no se sabe

Nadie sabe por qué Taylor se desorientó tanto, ni si sus brújulas fallaron de verdad o él creyó que fallaban. Tampoco se sabe por qué no quería hacer ese vuelo. Se dijo que había bebido la noche anterior, pero el informe de la Marina lo menciona solo como un rumor nunca demostrado. En 1991, unos buscadores encontraron cinco Avenger juntos en el fondo del mar frente a Fort Lauderdale, pero los números de los aviones no coincidían: no eran los del vuelo 19.

Cómo nació el Triángulo de las Bermudas

En 1964, el escritor Vincent Gaddis publicó en la revista estadounidense Argosy un artículo titulado «El mortal Triángulo de las Bermudas». Juntaba el vuelo 19 con otros barcos y aviones perdidos en la zona y sugería que allí pasaba algo extraño. En 1974, el libro de Charles Berlitz lo convirtió en un éxito de ventas lleno de exageraciones.

La realidad es menos misteriosa. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) explica que en esa zona pasan muchas tormentas y huracanes, que la corriente del Golfo cambia el tiempo de golpe y que hay muchas aguas poco profundas. Y concluye que no hay pruebas de que allí desaparezcan más barcos o aviones que en cualquier otra parte del océano con mucho tráfico.

El vuelo 19 no necesita monstruos ni extraterrestres para ser una tragedia. Le bastaron un instructor convencido de estar donde no estaba, unos aviones sin reloj, una radio que fallaba y una noche de tormenta. Murieron 27 hombres: 14 en los cinco Avenger y 13 en el hidroavión que salió a buscarlos. Es otra de esas desapariciones, como la de Amelia Earhart en el Pacífico o la del Mary Celeste en el Atlántico, en las que el mar se quedó con la última palabra.

Fuentes y referencias

  • Naval History and Heritage Command, Marina de EE. UU. (H-Gram 057, 2021). The Disappearance of «Flight 19» and «Training 49» – 5 December 1945. Ruta, tripulantes, relojes, horas, mensajes de radio, el Training 49 y el Gaines Mills, conclusiones de la comisión y la revisión pedida por la madre de Taylor. Se basa en los informes oficiales del accidente.
  • NOAA, Servicio Nacional del Océano. What is the Bermuda Triangle? Tormentas, corriente del Golfo, aguas poco profundas, posición de la Marina y la Guardia Costera, y falta de pruebas de más desapariciones que en otras zonas.
  • UPI (4 de junio de 1991). Lost Squadron remains lost. Los cinco Avenger encontrados frente a Fort Lauderdale en 1991 y por qué no eran los del vuelo 19.
  • Encyclopedia.com (Gale). The Bermuda Triangle. El artículo de Vincent Gaddis en Argosy (1964), su libro de 1965 y el de Charles Berlitz (1974).

Preguntas frecuentes

¿Qué le pasó al vuelo 19?

Los cinco aviones se perdieron el 5 de diciembre de 1945 en un vuelo de práctica desde Florida. Su jefe creyó que estaba sobre los cayos de Florida cuando estaba sobre las Bahamas. Lo más probable es que se quedaran sin combustible y cayeran al mar de noche, con tormenta. Nunca se encontraron.

¿Cuántas personas murieron en el vuelo 19?

14 hombres iban en los cinco aviones Avenger. Otros 13 murieron en el hidroavión Training 49, que salió a buscarlos y explotó en el aire esa misma noche: 27 en total.

¿El vuelo 19 desapareció por el Triángulo de las Bermudas?

No hay pruebas de nada sobrenatural. La Marina lo atribuye a la desorientación del jefe del grupo, al mal tiempo y a la falta de combustible. El nombre «Triángulo de las Bermudas» se inventó en 1964, casi veinte años después, y la NOAA dice que allí no desaparecen más barcos ni aviones que en otras zonas del océano.

¿Te gustó esta historia? Compártela 👇

WhatsApp Facebook X (Twitter)

Sigue leyendo